jueves, 29 de octubre de 2015

Siete lugares de El Barco de Ávila

Los días 26 y 27 de septiembre de 2015 visité la localidad de El Barco de Ávila, situada en la provincia homónima, cerca de las de Salamanca y Cáceres, entre la Sierra de Gredos, el Valle del Jerte y la Sierra de Béjar. No soy un turista muy activo. No aspiro a verlo todo y enterarme de todo, sino a disfrutar de los sitios con tranquilidad. Por eso no puedo hacer una guía de viajes, sino, como he hecho otras veces, simplemente comentar lo que vi y experimenté en primera persona.
1. El Hotel Real de Barco es un establecimiento de cuatro estrellas. Un gran mazacote de piedra a las afueras del pueblo, que exteriormente posee el aspecto de los hoteles de montaña. Por dentro es acogedor y tranquilo. El personal es correcto, pero castellano, sin zarandajas. El desayuno es bueno, pero, como casi siempre, se echa de menos el zumo de naranja natural.
2. A la espalda del hotel, bajando una cuesta, entras en el pueblo, cruzando el río Tormes, a través de un puente románico. Si paras en el centro del puente (lo malo que tiene es que pasan coches) te encuentras en un paraje idílico. Bajo tus pies fluye cantarín el río saltando las piedras. Por debajo del hotel puedes ver la ermita del Cristo del Caño, del siglo XIII originalmente, aunque reconstruida en el siglo XVII, al pie de la cual se encuentra la fuente que le da nombre. En la otra orilla del río hay un paseo que resulta sumamente agradable de tomar. En él hay bancos y un pequeño parque con máquinas para hacer ejercicio. Pero el camino continúa y puedes seguir el río hacia uno u otro lado.
3. Una vez cruzado el puente románico, a la izquierda y frente al río, en la calle Paseo de Yecla, se encuentra el museo de la judía, que es gratuito e interesante. Nada más entrar, una amable empleada nos hizo pasar a una sala para ver una proyección audiovisual muy original, en la que algunos supuestos habitantes del pueblo nos cuentan sus bondades. El resto del museo está lleno de aperos y maquinaria para el cultivo, recolección y conservación de las diferentes variedades de judía (así se llama en el centro de España, pero en otros sitios se la denomina alubia, habichuela o frijol) que se cultivan en Barco. Desde la terraza situada en el primer piso se contempla una vista estupenda de la sierra.
4. Por la Calle del Puente se llega a la plaza de la Iglesia, donde comienza la Calle Mayor, que está flanqueada por tiendas donde se venden las famosas judías del Barco, además de por otros comercios y algunos bares. Aunque tiene edificios muy interesantes, como la antigua cárcel, que ahora es un centro cultural y social, no aporta al visitante una sensación de homogeneidad, tan necesaria para la tranquilidad del espíritu, y en ella se ubican algunos inmuebles que no parecen dignos (por su diseño o su estado de conservación) de encontrarse en este enclave.
5. Al poco de comenzar a andar por la Calle Mayor, a la derecha, te encuentras la Plaza de España, un sitio estupendo para tomar el aperitivo en un día soleado, con una arquitectura, aquí sí, más homogénea. Entramos en tres bares-restaurantes. En el primero, que queda a la derecha de la plaza, nos sentamos en la terraza y pedimos unas patatas revolconas, que consisten en un puré de patatas con pimentón, acompañado de torreznos, pero que es un plato muy rico y más suave de lo que parece. En el bar que se encuentra a la izquierda de la plaza, en cuyos toldos pone "El Siete", están especializados en pinchos, y los hacen muy bien. Comimos los de jamón, anchoas y otro que era un vasito con verduras y un huevo frito dentro. Finalmente, en el tercer bar, que se encuentra de espaldas a la Calle Mayor, pedimos un par de tostas. El camarero nos trajo la de morcilla y la de queso de cabra, deliciosas. Los sitios son baratos y el personal amable.
6. Al final de la Calle Mayor, a la derecha, se encuentra la oficina de turismo, en un pequeño centro cultural donde había una exposición de pintura. Allí, un trabajador muy amable nos proporcionó un plano del pueblo y nos indicó algunos lugares pintorescos. También nos recomendó otros pueblos cercanos. A la izquierda de la Calle Mayor se encuentra el Castillo de Valdecorneja. Ese día no se podía entrar, porque estaban retirando los nidos de las cigüeñas que se acababan de marchar. De todas formas, en la oficina de turismo nos habían dicho que no había nada interesante dentro. Si quienes gestionan los castillos los amueblasen, aunque fuese con imitaciones, los harían mucho más atractivos. El castillo, del siglo XII, parece muy bien conservado y tiene un pequeño paseo a su alrededor, muy agradable de dar, en una atalaya cerca del río.
7. Finalmente me detendré en la Puerta del Ahorcado, que forma parte de los restos de la muralla que todavía conserva el pueblo abulense. Se llama así, según nos dijeron, porque la leyenda cuenta que los aldeanos ahorcaron de la misma a un alcalde. Ya no se recuerda quién era el alcalde ni qué había hecho. Se trata de un arco que impresiona por su belleza, sobre todo visto desde la parte exterior de la muralla. Es de estilo románico pero dicen que data del siglo XVI.

Para terminar, me gustaría recomendar a los restaurantes de El Barco de Ávila que en sus menús incluyeran más platos que tuvieran como ingrediente las famosas judías. Creo que los visitantes lo agraderíamos.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Siete soluciones al sentido de la vida

Existen grandes preguntas que los individuos de la raza humana se han hecho desde que tienen conciencia de sí mismos: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué hay de cena?.

Una de las grandes cuestiones que toda persona debe plantearse es cuál es el sentido de su vida. En mi opinión, debe sustituirse sentido por propósito, es decir, qué utilidad va a tener nuestra vida (para nosotros, para nuestros allegados, para la humanidad en general).

Como ya ha habido mucha gente lista que se lo ha planteado antes, no voy a intentar ser más listo que ellos, sino simplemente resumir clara y sencillamente algunas soluciones que me parecen interesantes. Después, cada uno deberá profundizar en las que más le atraigan.

1. Los filósofos griegos clásicos. Por supuesto, la mayoría de los que han contestado a la preguntita han sido filósofos. Sócrates (470-399 a.c.) y Platón (427-347 a.c.) centraban el sentido de la vida en el propio individuo. Sostenían que el objeto de la existencia es alcanzar la felicidad, la armonía, para lo cual el individuo debe desarrollar completamente su personalidad. Parece sencillo, estudia mucho, sé virtuoso y alcanzarás la felicidad, que es el propósito de tu vida. Aristóteles (384-322 a.c.) consideraba que todas las cosas tienen un propósito en el que alcanzan su razón de ser. El propósito del hombre es lograr la felicidad, que él identifica con la realización virtuosa de una tarea, la que es innata al género humano. Puesto que en el hombre es más importante el alma racional que el cuerpo, su tarea innata es dedicarse al conocimiento, a ejercer la razón. Y si alcanzas el conocimiento de Dios, ya es la leche. Pero Aristóteles reconoce que para ello hay que tener las necesidades materiales y de afecto humano cubiertas.

3. San Agustín (354-430). Para que la vida tenga un sentido hay que orientarla hacia Dios. La vida por sí sola no tiene sentido sin su correlación eterna. El alma debe alcanzar la felicidad, conociendo la verdad o, lo que es lo mismo, conociendo a Dios, volviendo al Dios que creó el alma. Dios es el único capaz de dar sentido al paso del hombre por el mundo. El hombre viene de Dios y a Él tiende.

3. Kant (1724-1804). Todos los seres humanos tienen un plan sobre cómo les va a ir en la vida. Se dedican a soñar con esos planes, mientras la vida les va llevando por otros derroteros, hasta que un día viene la muerte y tira por tierra todo. La vida es lo que te pasa mientras estás entretenido haciendo planes, dijo John Lennon. Por eso, y como lo importante está más allá de la tumba, no hay que tomarse demasiado en serio los planes ni la vida. Hay que ser perseverante y optimista, pero no impaciente.

4. Hegel (1770-1831) y Marx (1818-1883). Ambos piensan en la vida como la historia del ser humano. El primero basa su historia en la evolución del espíritu y el segundo en la evolución del trabajo. La tendencia es alcanzar el fin de la historia, que Hegel ve en el Estado racional y Marx en el Estado comunista. Así, para Hegel la vida del hombre es como la historia del hombre. Uno nace, y tras las vicisitudes de la vida, su espíritu debe perfeccionarse, por medio de la razón, hasta reencontrarse al final. Marx, sin embargo, no baja hasta el individuo, porque el hombre es un ser social, y en la sociedad debe realizarse. Mantiene que el sentido de la vida es la creación de una sociedad sin propiedad privada, sin clases sociales y sin religión, acabando con Dios, con la filosofía y con el Estado. El miedo a la muerte ha creado la religión, por ello, el hombre debe asumir la muerte y morir por la lucha, por la revolución, que continuará tras él, por lo que no morirá del todo.

5. El existencialismo. Nietzsche (1844-1900) afirmó que Dios ha muerto, por lo que sólo queda la vida, como un sinsentido. No existen ya valores morales, no hay una verdad absoluta, no hay razón. Sólo queda el triste devenir de la vida en un retorno cíclico sin posibilidad de progreso. Pero de este nihilimo, y asumiendo estas premisas, se debe hacer cargo el superhombre, un nuevo estado de la humanidad que cambiará los valores, cultivará los sentidos, impondrá su voluntad como ley y vivirá día a día, como John Rambo. La vida es voluntad de poder, de ser más, de expandirse, de afirmarse y, sobre todo, de crear. Puesto que la vida no tiene sentido, disfrutemos de ella, inventemos, juguemos. Heidegger (1889-1976) definía la realidad como el simple hombre en una existencia incierta y abocado a la muerte. La única salvación es aceptar esa situación y autoafirmarse por la acción y la lucha (suena nazi, ¿por qué será?). Jean Paul Sartre (1905-1980), también afirmaba que la vida no tiene sentido. Antes de que uno viva la vida no es nada, y a uno le corresponde darle sentido mientras la vive. El hombre es plenamente responsable de la vida que lleva, puesto que es libre, y no debe poner excusas. Cada uno es lo que ha querido ser y puede dejar de serlo cuando quiera. Albert Camus (1913-1960), aunque no se consideraba existencialista, también negaba a Dios y el sentido de la vida, por lo que había que disfrutar esta con libertad. Pero la vida no se puede disfrutar, porque te topas con el sufrimiento y la muerte, lo que le llevó al absurdismo, es decir, la vida no tiene sentido y encima es chunga, no hay un código moral absoluto, así que se planteaba el suicidio como una opción, aunque no fuera la suya.

6. Ortega y Gasset (1883-1955). La realidad primordial para el filósofo español es el hombre dentro del mundo, el individuo y su circunstancia. Y a la unión del yo o subjetividad con el mundo lo llama vida. La vida, por tanto, no es sin más algo que pasa, sino que hay que sentirlo, porque las cosas nos afectan. La vida es lo que se va a hacer con ella, el proyecto del hombre dentro de la realidad. Hay que comprometerse en grandes y ricos proyectos para llegar a una vida más plena. Por eso Ortega ve la vida más como futuro que como presente y pasado. Cuando llegó a viejo su vida empezaría a perder sentido, supongo.

7. Ingmar Bergman (1886-1970). Me gustaría introducir las reflexiones de un cineasta que se ha preguntado por el sentido de la vida desde un punto de vista más psicológico. En "El séptimo sello", el caballero que juega al ajedrez con la muerte se enfrenta al vacío que supone que Dios esté callado y no te garantice la vida posterior. A la patética actitud del protagonista, Bergman opone la solución escéptica del escudero Juan, de vivir el presente tal y como te va llegando, o la más bonita de los juglares, gente sencilla que, mediante el amor y la amistad dan sentido a su vida. Aquél que no quiera pillar dolor de cabeza con tratados filosóficos sobre el sentido de la vida, puede acudir al cine, que muestra múltiples ejemplos sobre el tema, con una filosofía más barata y digerible. Repasad "La palabra", "Blade Runner", "Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera", "La gran belleza" o, naturalmente "El sentido de la vida" (con esta os reiréis, pero no sacaréis nada en claro).

viernes, 28 de agosto de 2015

Siete series policiacas de televisión

A la espera de los nuevos capítulos de True Detective, me paro a recordar algunas series de policías, o de detectives, que he visto con gusto, aunque casi siempre con sentimiento de culpa, pensando que debería estar haciendo algo más productivo.

1. Colombo (1971). El teniente Colombo era un desastrado y aparentemente despistado investigador de homicidios de la policía de Los Ángeles. Siempre conseguía atrapar al asesino, gracias a su dotes de observación y a su ingenio, pues no portaba pistola ni elementos científicos. Por ejemplo, si veía una colilla sabía que alguien había fumado. En todos los capítulos asistíamos al asesinato, que parecía perfecto, de manera que el espectador ya sabía quién era el culpable, y lo interesante era contemplar cómo Colombo resultaba más listo que él. Así, y a la manera en que Gila detuvo a Jack el Destripador, iba minando la confianza del homicida y echando por tierra sus coartadas, hasta que no tenía más remedio que confesar. A pesar de lo repetitivo que parece, la serie estaba muy cuidada, con grandes directores y la elección casi siempre de reputados actores y actrices para el papel del antagonista. Aunque no sé si me atrevería a verla ahora.

2. Starsky y Hutch (1975). Dos policías jóvenes, guapos y valientes, resuelven casos en California. Una serie con buenas dosis de violencia, que obtuvo gran éxito en España. Muchos pintaron su Seat de rojo y con la raya del Ford de Starsky, cuya chaqueta de lana se puso de moda, así como la chupa que llevaba Hutch. La camaradería y el buen rollo (a veces demasiado) que destilaba la pareja era gran parte de su éxito, junto con unos secundarios graciosos (el jefe y el soplón). Todos los chicos habríamos matado por ser tan chulos como ellos, y muchas chicas iban a clase con carpetas forradas con sus imágenes.

3. Canción triste de Hill Street (1981). Extraña traducción de "Hill Street Blues", una serie que cambió el curso de la televisión, pues, aunque cada capítulo empezaba por la mañana y acababa por la noche (que no tenía que ser la del mismo día), algunas tramas continuaban durante varios episodios, y era preciso verlos todos para no perderse. Ha dejado para la posteridad la frase con la que el sargento despedía a los agentes después de la reunión matutina: "tengan cuidado ahí fuera". Aunque algunos dicen que era Chicago y otros Nueva York, yo creo que nunca se decía el nombre de la ciudad donde estaba situada la comisaría de Hill Street. Lo que sí me dejó patidifuso fue que, en el primer capítulo, herían de gravedad a dos agentes que parecía que iban a ser los protagonistas. Ahí me enganché, porque me di cuenta de que iba a ver algo distinto. Ya la música de la cabecera era diferente a la que se usaba en la época. Era una serie realista, tenía algunos toques de humor y se adentraba en las relaciones de los personajes fuera del trabajo, como por ejemplo, la del capitán Furillo con su novia, la fiscal. Una serie que sí me atrevería a ver ahora.

4. Twin Peaks (1990). Otra serie que cambió la historia de este género. Ideada por el casi siempre genial e inquietante David Lynch, seguía la investigación que el agente Cooper del FBI llevaba a cabo en el pueblo que da nombre a la serie, para averiguar quién mató a la bella y popular adolescente Laura Palmer. La primera temporada de la serie era genial e hipnótica, pero en la segunda se empezó a desvariar, a bajar la calidad del producto, a meter subtramas o giros sobrenaturales que hastiaron un tanto al espectador, incapaz de comprender la mayor parte de lo que pasaba ante él. Sin embargo, la música de Angelo Baladamenti es maravillosamente perturbadora, se nota la mano de Lynch en muchos capítulos y ha quedado como una serie de culto, que abrió nuevas posibilidades a la televisión.

5. El mentalista (2008). Patrick Jane, supuesto vidente que se gana la vida con sus espectáculos es contratado por la Brigada de Investigación de California por sus grandes dotes de observación y de conocimiento de la condición humana. Allí conoce a la agente Lisbon, su jefa, atractiva y cumplidora de las normas establecidas. Mientras resuelven crímenes, Jane quiere atrapar, a través de los capítulos, a John el Rojo, su archienemigo, que asesinó a su mujer y a su hija. Este enfrentamiento mantiene la intriga de una serie entretenida, sobre todo por la socarronería del personaje protagonista, uno de los muchos investigadores no profesionales que pueblan las series policíacas, desde Jessica Fletcher hasta Castle. Sin embargo, me pareció que se repetía y se alargaba en exceso, por lo que debo confesar que me cansé en la cuarta temporada y no he llegado hasta el final de la serie.

6. True detective (2014). No he comenzado a ver la segunda temporada, así que me centraré en la primera. Dos detectives retirados de Luisiana son llamados por la policía del estado para que recuerden un caso de asesinatos en serie en el que trabajaron durante casi veinte años, que podría tener conexiones con nuevos crímenes que se están cometiendo. Con la calidad que HBO imprime a todas sus producciones, y apoyada en las excelsas interpretaciones de Woody Harrelson y Mathew McConaughey, se trata de una serie oscura y filosófica, con claras referencias a Nietzsche y Lovecraft, pero con otras muchas que se pueden ir descubriendo. Para mí tiene el pero de una trama demasiado enrevesada y de un final más digerible del que habría cabido esperar.

7. Fargo (2014). Lo que siempre he esperado de una serie, que, en mi opinión, roza la perfección. Partiendo de las claves que los Coen dejaron en su gran película, se construye una serie de diez capítulos que presenta, en los mismos escenarios, otra colección de personajes arquetípicos entre los que destaca Lorne Malvo (Billy Bob Thornton), encarnación del mal. Martin Freeman utiliza sus tics habituales con ingenio para dar vida a Lester Nygaard, el inútil descontento con su vida. Por supuesto, encontramos también a la policía astuta que no lo parece, a un par de policías superados por los acontecimientos y a dos villanos patosos. Los toques de humor negro que acompañan a los actos violentos te sorprenden, pero lo mejor es la historia, que te atrapa hasta su culminación.

jueves, 18 de junio de 2015

La conspiración de Ciudadanos en siete etapas

¿Y si Ciudadanos, el ahora proclamado partido emergente, no fuera en realidad un partido formado por personas que tienen una ideología parecida y se unen para aportar algo a la sociedad?

¿Y si Ciudadanos fuera fruto de una conspiración pergeñada por unas élites económicas y sociales (a las que podemos poner un nombre molón, como iluminados, reptiloides, bilderberianos), que ven peligrar sus enormes privilegios?

En este caso, se habría llegado al ascenso de Ciudadanos después de siete etapas en nuestra historia más reciente, casi siempre controladas por los que mandan en la sombra. Vamos a enumerar las fases de esta fábula conspiratoria:

1. España es un país en el que, con la llegada de la democracia, los próceres de la patria, que serían siervos leales de los malotes, establecieron el bipartidismo. La ley electoral, con su sistema de circunscripciones provinciales, favorece que sólo los partidos con un gran número de votos tengan opciones reales de gobernar el estado. En la transición se pensó que, de esta manera, los partidos, que en aquellos momentos eran instituciones muy frágiles, saldrían reforzados. Pero este sistema sólo favoreció a unos pocos partidos, provocando la práctica desaparición del resto. Otra de las ideas oficiales es que, de esta manera, se evita que partidos extremistas puedan instalarse en las instituciones. Se fomenta la estabilidad (¿de quién?) frente a la representatividad. Se aseguraron así de que dos partidos, ambos con ideas económicas muy parecidas, se alternaran en el liderazgo del país.

2. Pero, un día, nuestros conspiradores, siempre ávidos de poder y dinero, habrían decidido provocar una crisis financiera mundial para aumentar sus ganancias. Consiguieron grandes resultados en muy poco tiempo. Ya en mayo de 2011, The Boston Consulting Group publicaba que el 39% del ingreso mundial estaba en manos del 0,9% de la población, cuando solo dos años antes el porcentaje era del 37%. Si usted no está entre ese 0,9% no es usted rico. Piense un momento ¿qué pasaría si dejara de percibir ingresos durante un año? Si la respuesta es que las pasaría canutas, no es usted clase media, sino un currito. El invento de la clase media sirve para hacernos creer que somos como ellos, y que debemos apoyar las barbaridades que nos cuentan. Bueno, pues los malos habrían encargado engendrar la crisis a los grandes bancos, para después, una vez creado el caos, implementar las medidas recomendadas en su día por Milton Friedman en su doctrina sobre el libre mercado.

3. Mas, hete aquí que la crisis afectó a muchas personas que se creían clase media, además de a los pobres de siempre. Y si alguna ventaja tienen los pobres es que son muchos, más que los ricos. Entonces comenzaron una serie de movilizaciones que cristalizaron en el movimiento del 15M. La falacia de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, amplificada desde la gran mayoría de medios de comunicación, ya no colaba. Mucha gente que permanecía alejada de la política, en gran medida gente joven, se dio cuenta de que la política es el mejor camino para cambiar la sociedad. Y las peticiones de estos grupos se resumían en una sola: democracia real, con todo lo que esto significa (que todos los ciudadanos tengan la misma incidencia en el gobierno del país, mayor pluralidad informativa, elección de todos los cargos, empezando por el rey, democratización de todos los partidos políticos, etc.).

4. Esta corriente debía quedar articulada en un nuevo partido político, que intentara mejorar el sistema desde dentro. Así surgio Podemos, un movimiento nacido de la izquierda anticapitalista, que, aprovechando el aumento de la desigualdad y la corrupción que afectaba a los partidos tradicionales aportaba ideas novedosas. No criticaba la política (el manido "todos los políticos son iguales"), sino que afirmaba que todos podemos participar en ella, aunque se mostraba algo ambiguo para atraer votantes descontentos de todo el espectro político. Pero los fundadores de Podemos eran gente muy preparada y con mucho conocimiento de los medios (modernos y antiguos) de comunicación, y en sólo unos meses dieron la vuelta como un calcetín al sistema de partidos políticos español.

5. Los reptiloides vieron peligrar sus privilegios. Pero los partidos que siempre habían gobernado ya no tenían solución. Eran unos entes arcaicos, anquilosados y que favorecían la corrupción. Seguirán obteniendo votos, pero ya no tan fieles, por lo que había que crear un nuevo partido que defendiese las ideas de la gente de bien, es decir, que siempre ha habido ricos y pobres y que siempre los habrá. Y que a ti te toca estar entre los pobres, pero que puedes aspirar a ser rico, gracias a la libertad. Para ello buscaron a Ciudadanos, un partidillo que había tenido un relativo éxito en Cataluña, oponiéndose al independentismo, y que había coqueteado con ideas no muy solidarias de exclusión del extranjero (nacido fuera de España, no fuera de Cataluña), y le proporcionaron los medios para enfrentarse de tú a tú con los grandes partidos.

6. Había que alentar al nuevo partido. Todos los que cobran un sueldo de los iluminados se aprestaron a ello. Es un partido respetable, nada radical, y, cuando sea la hora llegar a acuerdos, los construirá con uno de los antiguos partidos que han gobernado España. Con uno de ellos, con el otro, o con los dos. Lo importante es no dejar acercarse a las instituciones a los que quieren cambiar la forma de hacer política. Por otro lado, hay que frenar la subida del partido surgido de la calle, acusándolo de radical, como si eso fuera malo. Un partido que, según la gente "de bien", va a quitarle la segunda vivienda a todo el mundo (¡ay! la propiedad privada y la clase media), acabará con las elecciones libres y hace promesas imposibles de cumplir, como que los que no tienen trabajo puedan comer todos los días.

7. Así, en una suerte de gatopardismo a la española, el nuevo partido entrará a formar parte del sistema democrático de nuestro país. De esta forma, serán tres grandes partidos los que defiendan el sistema urdido por los bilderberianos, apoyados por todo el dinero que estos aportarán a su propaganda, frente a un partido que defiende el cambio de modelo del que tanto se habló y al que tantos se apuntaron de boquilla. Y puede que pierda las elecciones la guardia civil y las gane la secreta, pero no importará, porque la secreta seguiremos siendo nosotros mismos, menos Fermín.

lunes, 8 de junio de 2015

Tu blancura. Canción

Me baño en tu piscina
con la fe del joven que mueve colinas,
la fortaleza vieja del buen roble
y el ímpetu suave que me vuelve noble.

Te asesino un poquito,
sujeto tu cuerpo cuando ahogas un grito,
se te va el alma al cielo despacito
y vuelve más leve después del delito.

Cautivo en esta prisión,
feliz en mi tortura,
no busco liberación
sino vivir en tu blancura.

Te robo lo que puedo
después de meterme dentro de tus huesos
y salir por la punta de tus dedos
del vivo murmullo que tiene tu cuerpo,
del vivo murmullo que tiene tu cuerpo.

Cautivo en esta prisión,
feliz en mi tortura,
no busco liberación.
Quiero vivir en tu blancura.

No busco liberación.
Quiero vivir en tu blancura.

miércoles, 29 de abril de 2015

Siete peligros para los adolescentes

La adolescencia es una edad que se suele vivir como conflictiva, por los cambios físicos y psíquicos que se producen durante la misma. El adolescente empieza a caminar solo y además debe ir pensando en su futuro. Se trata de una etapa en la que la persona se encuentra expuesta a ciertos peligros que los adultos son más capaces de evitar. Entre ellos se encuentran los siguientes:

1. Delitos comunes. Los jóvenes están expuestos a los robos y hurtos, muchas veces cometidos por sus iguales. La apropiación indebida de objetos suele ser una primera forma de delincuencia. Normalmente se trata de pequeños hurtos en tiendas, incluso de cierto valor, sin que lleven aparejada violencia física. También puede darse el robo a otros muchachos. Igualmente, pueden realizar actos vandálicos cuando se unen en grupos. Son pocos los que pasan al atraco o al robo de vehículos. Pero si no se ataja puede convertirse en una forma habitual de vida. Por eso, desde la niñez, es muy importante que los padres no permitan ningún tipo de hurto, y que se muestren siempre respetuosos con las normas, como ejemplo para los niños.

2. Abuso emocional o físico por parte de los cuidadores. Me refiero aquí al abuso por parte de los progenitores, de los maestros y de otras figuras de autoridad. Pueden causar en los menores un trastorno por estrés postraumático complejo y extremo. Los efectos de una crianza inadecuada en el desarrollo de personas que están en formación pueden ser muy graves. Y no sólo me refiero a graves sucesos muy traumáticos, sino a otros de baja intensidad, pero cotidianos, que van minando la personalidad en construcción. Hay que tener en cuenta que el maltrato psicológico es muy difícil de detectar.

3. Violencia entre iguales. Podemos incluir en este apartado el abuso escolar y la violencia en el noviazgo. Las burlas, golpes o marginación en el instituto son parte de un alarmante problema social y de salud, relacionado con la aparición de depresión, ansiedad o trastornos alimentarios. La violencia de género se puede presentar desde muy temprano en las parejas de adolescentes. Suele ser más leve que en el matrimonio, pero tiende a incrementarse con el paso del tiempo. Una chica no puede consentir nunca que su novio le diga cómo tiene que vestir, con quién puede salir o cómo debe comportarse. Así empieza todo.

4. Abuso sexual. Este tipo de agresiones se expresan en diferentes formas, desde los insultos y las miradas obscenas hasta los abusos físicos más graves. Los adolescentes pueden ser víctimas de miembros de su pandilla, de sus parejas o de personas adultas. Los varones suelen ser quienes adoptan el rol de agresor. Existe una asociación significativa entre algunas formas de violencia sexual y la depresión, el intento de suicidio y el uso de psicofármacos. La mayor parte de los abusadores son adultos conocidos de los jóvenes, que pueden ser familiares o figuras de autoridad. Resultan muy llamativos los casos que han salido a la luz relacionados con algunos miembros de la Iglesia Católica, pero el peligro se encuentra también en muchos otros sitios.

5. Peligros de la era electrónica. Las redes sociales facilitan la comunicación, pero son muy adictivas, y además pueden provocar otros tipos de adicciones si se usan mal. Los videojuegos también causan adicción, y, en casos extremos, se puede llegar a desarrollar ludopatía. Ciertas opiniones de expertos relacionan el uso de videojuegos violentos con comportamientos agresivos. En internet, los adolescentes pueden acceder a informaciones poco fiables o inapropiadas. También pueden ser víctimas de ciberbullying o de acosadores.

6. Los adolescentes, en la actualidad, tienen un acceso fácil a todo tipo de drogas, por lo que deben tomar la decisión sobre su consumo. Los grupos de socialización, como la familia, la escuela, los amigos y los medios de comunicación son muy importantes en esta fase. Las drogas tienen notables consecuencias en las personas poco formadas, tanto en el momento de su consumo como en el posterior desarrollo de su personalidad. Tabaco, alcohol, inhalantes, marihuana, medicamentos, son las primeras sustancias a las que acceden los más jóvenes.

7. Peligros para la salud. La apariencia física es muy importante para ellos, por eso pueden abusar de ciertos tratamientos estéticos, o usarlos de manera equivocada. Productos antiacné, lacas de uñas, tintes de pelo, tatuajes permanentes o temporales, piercings, pueden resultar dañinos, sobre todo para la piel. Más peligrosa es la anorexia nerviosa, que afecta sobre todo a las chicas y puede tener consecuencias irreparables. Los malos hábitos alimentarios y de ejercicio y las adicciones comienzan en esta edad. La inclinación al suicidio también está muy presente entre determinados jóvenes.

lunes, 20 de abril de 2015

Siete promesas electorales de Syriza

Repasando el programa electoral con el que Syriza ha vencido en las elecciones generales de Grecia, cabe pensar si cumplirá las promesas que en él se contienen, o si alcanzará un porcentaje entre el cero y el ninguno por ciento en su cumplimiento, como casi ha logrado un partido en otro país mediterráneo del que ahora no quiero acordarme.

Vamos a repasar las siete promesas que más me han llamado la atención, y que habrá que comprobar si se han llevado a término cuando acabe la legislatura:

1. Realizar una auditoría sobre la deuda pública. Renegociar su devolución y suspender los pagos hasta que se haya recuperado la economía y vuelva el crecimiento y el empleo. La auditoría ya está en marcha; encargada a una comisión internacional dirigida por Éric Toussaint. Es muy importante para saber qué parte de la deuda se considerará ilegal porque no se ha generado en beneficio del país, es decir, ha sido derrochada, por ejemplo, realizando contratos fraudulentos. Mayor problema está siendo y será la renegociación de la deuda, que se encuentra en gran parte en manos de los miembros de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), ahora llamada "Instituciones", y que, siempre bajo la supervisión de Alemania, no estarán dispuestos a dar su brazo a torcer, no sea que cunda el ejemplo en otros países de segunda fila del Sur de Europa.

2. Subir el impuesto sobre la renta al 75% para todos los ingresos por encima del medio millón de euros. Actualmente, el tipo más alto del impuesto está en el 42%, para las rentas superiores a 42.000 euros. Estos módulos fueron instaurados en 2013, dicen que para agradar a la Troika. Anteriormente sólo los que ganaban más de 100.000 euros tributaban el máximo, que entonces era del 45%. Syriza consideró aquella reforma un regalo para los ricos. Será el país con el tipo marginal más alto de Europa, por encima de Dinamarca y Suecia, que rondan el 56%. No obstante, la medida no tiene mucho sentido si no va acompañada de más modificaciones en los tramos del IRPF, porque el número de griegos que ganan ese dineral es ínfimo.

3. Suprimir los privilegios fiscales de la iglesia y los armadores de barcos. La Constitución griega de 1975 reconoce que la religión que prevalece en Grecia es la de la Iglesia Ortodoxa. A pesar de que desde 2010 la Iglesia paga un 20% por sus ingresos brutos, mantiene un patrimonio incalculable (literalmente, nadie parece haber sido capaz de calcularlo), por el que no tributa. En cuanto a los armadores, se trata de unas 800 familias, que mantienen la flota más importante del mundo por capacidad, que generan el 8% del PIB y dan trabajo a 250.000 personas. Tienen múltiples ventajas fiscales, algunas reconocidas en la propia Constitución. Amenazan con marcharse del país si se las quitan.

4. Rebajar drásticamente el gasto militar. La afirmación resulta ambigua. ¿Cuánto es drástico? La verdad es que Grecia mantiene un gasto militar excesivo, comparado con el resto de países de la unión europea. En enero de 2012, según la página web Indexmundi, citando al CIA World Factbook, el gasto militar del país heleno representaba el 4,3% de su Producto Interior Bruto. En Francia, ese gasto era del 2,6%, en Italia el 1,8%, en Alemania el 1,5% y en España el 1,2%. Sobre un PIB de unos 200.000 millones de euros, Grecia habría gastado alrededor de 9.000 millones en su ejército. Otras fuentes, sin embargo, reducen ese gasto militar heleno, sobre todo en los últimos años, pero siempre situándolo por encima de la media de la Unión Europea. Alemania, que obligó a Grecia a llevar a cabo recortes sociales, no parece haber pedido un recorte en su gasto militar. Quizá por la cantidad de tanques Leopard (de fabricación alemana) que tiene Grecia. En mi opinión, un 50% de reducción del gasto sería "drástico". Claro, que hay que tener en cuenta que la actual república griega se inició con un golpe de estado militar. De ahí proviene quizá la tendencia del país a gastar mucho en armamento.

5. Utilizar los edificios del Gobierno, la banca y la iglesia para alojar a personas sin hogar. Supongo que los edificios oficiales del Gobierno no están adaptados para que vivan personas en ellos. La medida lógica podría ser venderlos o demolerlos y construir viviendas. La iglesia ortodoxa es uno de los mayores propietarios del país. Sus inmuebles se gestionan desde 2013 por una sociedad inmobiliaria participada por el Estado. Para muchos, quitarles los edificios a la banca y a la iglesia es comunismo (usando la palabra en forma despectiva, como si el comunismo fuera algo intrínsecamente malo). Pero yo he leido en el programa "utilizar los edificios para alojar personas", no "expropiar los edificios para alojar personas". En cualquier caso, a mí me parecen las personas más importantes que la propiedad privada.

6. Ofrecer sanidad pública gratuita para las personas desempleadas, sin hogar o sin ingresos suficientes. Con la crisis, entre un 30 y un 40% de la población griega ya no tiene sanidad pública, pues la cobertura se pierde tras pasar un año en paro o si dejas de cotizar. Consecuentemente, mucha población acude a clínicas sociales. De momento, en abril de 2014, el primer ministro Tsipras ha eliminado los cinco euros que se pagaban en la consulta de las clínicas públicas. Por algo se empieza.

7. Nacionalizar los bancos. Así de escueto aparecía en el programa electoral. Después, en enero de 2015, se matizó, proponiendo nacionalizar algunos bancos. Según los dirigentes de Syriza, el 75% de los préstamos de las instituciones europeas han ido en realidad a rescatar a los bancos. Y más que a los bancos, a los banqueros. Una tercera posibilidad, apuntada por Varoufakis (el carismático ministro de finanzas griego), sería nacionalizar ciertos bancos, limpiarlos, echar a los banqueros que los gestionaron mal y volverlos a vender al sector privado.