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viernes, 28 de agosto de 2026

Siete lugares de Oslo

Del 14 al 17 de junio de 2025 viajamos en familia a Oslo y disfrutamos de unos días tranquilos en una ciudad que nos pareció muy acogedora y visitable. Nos hospedamos en el hotel Radisson Blu Plaza Hotel, que es el edificio más alto de la ciudad, con sus 37 plantas, situado a cinco minutos a pie de la estación. La verdad es que es un hotel impresionante, tanto por dentro como por fuera. Los ascensores suben a velocidad supersónica, tiene piscina, sauna y gimnasio. En la azotea se encuentra un restaurante y bar acristalado, donde puedes tomar algo y tienes magníficas vistas de la ciudad y del fiordo. Por ejemplo, desde allí puedes ver el proyecto Barcode, una serie de edificios diseñados para que parezcan un código de barras, que no es para nada tan impactante como dicen las guías turísticas. En la planta baja del hotel también cenamos en el restaurante Chicago Pizza & Brew, que no está mal. La única pega del hotel fueron algunos problemillas en el check-in, pero que seguramente sucedieron por culpa de nuestra agencia de viajes.

1. Ópera y biblioteca Deichman. Junto al fiordo de Oslo se encuentra la ópera. Tiene un estilo minimalista, en madera por dentro y en mármol blanco por fuera. Lo mejor de ella es que puedes subir por una rampa al tejado y ver buenas vistas. En la gran cristalera de la ópera había algunas esculturas de personas que parecían atravesar el cristal. Creo que se trataba de una instalación temporal. Junto a la ópera se encuentra la biblioteca Deichman, que es más bonita por fuera que por dentro. Las líneas sencillas del exterior contrastan con el abigarramiento interior, que me agobió un poco.


2. Paseo en barco por el fiordo.
Un barco turístico con audioguía te permite dar un paseo de un par de horas por el fiordo de Oslo. Sales de la zona frente a la ópera, donde también hay algunas casetas desde las que puedes bajar a darte un chapuzón. Una vez a bordo puedes ver las playas y las casas de la península de Bygdøy, donde se encuentran los museos más famosos de Oslo. También puedes ver las islas de Hovedøya, boscosa, pero con buenas playas, y de Lindøya, con sus casitas rojas y amarillas. En el fiordo puedes encontrar también edificios pintorescos, como el faro de Dyna, que fotografiamos ese día.

3. Fortaleza de Akershus. Junto al fiordo, estratégicamente situada, se encuentra esta serie de edificaciones militares que no nos parecieron muy interesantes. Eso sí, se puede pasear por los jardines y por las murallas de piedra, disfrutando de una magnífica panorámica del puerto y del fiordo. Incluso puedes sentarte en la hierba a tomar un picnic al aire libre.


4. Akker Brygge. Este barrio de Oslo es famoso por su paseo marítimo, en cuyo inicio se encuentra una pequeña torre con un reloj. Todo el paseo está lleno de restaurantes y bares donde comer o cenar. Nosotros nos decidimos por "The Salmon". Con ese nombre y en Noruega nada podía fallar. Pero la comida no fue ni de lejos tan buena como las expectativas. Aparte de los precios, con los que ya contábamos, esperábamos alguna sutileza maravillosa a la hora de cocinar el salmón, pero no se produjo. Muy normalito todo. En el paseo hay puestecitos de comida también. Unos macarons y un café de especialidad nos endulzaron, así como los famosos boller noruegos, que compramos en el Bollebar, junto al museo nacional, también en Aker Brygge. Allí entramos, por supuesto, a ver la versión más famosa de "El grito" de Munch, la pintada al óleo y témpera en 1893. Pero el museo es bastante interesante y tiene muchas otras obras dignas de verse.



5. Calle Karl Johans.
La principal calle de Oslo comienza en la estación, custodiada por la estatua de un tigre, y mide kilómetro y medio, llegando hasta el Palacio Real. Puedes pasearla y encontrarás todo lo que el turista necesita: tiendas de regalos, puestos callejeros de comida, bares, restaurantes, hoteles y los típicos comercios de ropa. más o menos lujosos, que están instalados en todas las ciudades europeas. Atravesarás bonitos jardines y verás edificios históricos, como la universidad y el teatro nacional, que tiene en la puerta las estatuas de Ibsen y Bjørnson. Nosotros tomamos unos cócteles en el hotel Continental, que se encuentra en una calle paralela.


6. Otros monumentos. Catedral: Nada que ver con las catedrales españolas o italianas. Austera donde las haya, construida en ladrillo, esta catedral luterana sorprende al viajero latino. Lo más llamativo del interior es el pequeño retablo barroco y los frescos pintados en el techo. El día de nuestra llegada tomamos algo en el Café Cathedral, que da por un lado a la calle Karl Johans y por otro a la plaza de la catedral. Es una pizzería donde te atienden bien y la comida está buena. Nunca mires los precios en Oslo. Palacio Real: Se encuentra al final de Karl Johans gate y tiene unos jardines muy agradables de pasear, con enormes árboles, patitos, esculturas y fuentes. Ayuntamiento: Lo primero que te dirán sobre él es que allí se entrega el premio Nobel de la paz. Por fuera tiene un aspecto funcionalista, casi soviético, pero interesante. Parlamento: A mitad de la calle Karl Johans se encuentra este edificio, cuya historia es mejor que su arquitectura, de un estilo indefinido parece imitar los palacios románticos franceses.


7. Oslo Street Food. En Oslo se puede comer relativamente bien (comida Noruega) en cualquier sitio. Ningún sitio es asequible. Nosotros nos sentamos en algunos restaurantes. Pero en este mercado puedes comer casi barato. Tiene muchos puestos de comida rápida y mesas grandes para sentarse, tanto en el interior como en la terraza, si no hace frío. Pedimos comida india, mejicana y crepes. Mezclados con turistas y locales echamos un buen rato viendo las colas en la sala de conciertos de la acera de enfrente y a la policía pasar a caballo.