jueves, 23 de enero de 2014

Siete escenas que me hicieron reír

Hay miles de películas que me hacen gracia, y miles de escenas dentro de ellas. Voy a elegir sólo escenas de películas clásicas, que son las que las generaciones jóvenes no han visto o no pueden ver. Casualmente son en blanco y negro, y las cadenas generalistas no programan ya este tipo de películas. Pero los tipos que las hicieron son pioneros que han influido notablemente en los actuales cineastas.

Aunque son clásicos no son películas para culturetas. Los niños de hace cuarenta y más años nos partíamos la caja viéndolas los sábados por la tarde, y mantienen su frescura.

1. Sopa de ganso (1933). Una película de los Hermanos Marx, que se ve muy fácilmente, porque tiene menos números musicales que otras, y es muy cortita. La escena que he elegido es aquella en que el espía de Sylvania, Pinky (Harpo Max), se ha disfrazado como el presidente de Freedonia, Rufus Firefly (Groucho Marx), con su mismo camisón de dormir y el bigote pintado, para robar unos planos. Pero al pasar por la habitación del presidente, el espejo se rompe y tiene que imitar los movimientos de aquél, como si fuese la imagen en el espejo. Una escena muda y perfectamente coreografiada, que te sigue sorprendiendo por muchas veces que la veas.

2. Una noche en la ópera (1935). La película más conocida de los Hermanos Marx, tiene varias escenas memorables, como "La parte contratante de la primera parte...", aunque la más hilarante es sin duda la del camarote. No digo más porque todo el mundo la conoce, pero revisadla por favor, encontraréis que es más surrealista de lo que recordabais.

3. Tiempos modernos (1936). Ácida crítica de la sociedad industrial y el Fordismo que triunfaba en la época en el mundo desarrollado. Contiene muchas escenas que provocan la carcajada, pero quizás las más fuertes son para la máquina que da de comer. Chaplin debe probarla a instancias de su jefe, para demostrar que se puede ganar tiempo en la hora del almuerzo de los obreros. Por supuesto, la máquina no funciona correctamente.

4. El gran dictador (1940). Otra obra maestra de Chaplin, alegato contra el nazismo, rodada antes del inicio de la segunda guerra mundial. Es muy famosa la escena en la que el dictador Adenoid Hynkel, de Tomania, juega con el globo terráqueo a los acordes de Lohengrin. Pero yo me río más con el afeitado a la húngara. Aquí, el mítico clown, convertido en barbero judío, rasura la barba de un cliente siguiendo el compás de la danza húngara número 5, de Brahms.

5. Ser o no ser (1942). Esta gran comedia también intenta ridiculizar a los nazis. Pero es también un homenaje al teatro y a los actores. Aquí son los diálogos, los dobles sentidos y los malos entendidos los que provocan la risa continua, desde la escena en que el protagonista comienza a recitar el monólogo de Hamlet que da título a la película y un soldado se levanta de entre el público.

6. Arsénico por compasión (1944). La más alocada comedia de Frank Capra está protagonizada por el elegante Cary Grant haciendo el tonto durante todo el metraje. Quizá vista ahora parece un poco ñoña, pero es que ha sido revisitada, imitada y homenajeada muchas veces. Las actuales sit-coms le deben mucho. Por eso al espectador actual no le parece estar viendo algo original. La escena que más me gusta es esa en la que Mathew Brewster (Cary Grant) descubre el secreto de sus tías en un arcón. Las tías son adorables y asesinas a la vez.

7. Con faldas y a lo loco (1959). Una sucesión de escenas sumamente divertidas con un ritmo trepidante. Si bien la escena final de "nadie es perfecto" es maravillosa, yo me río mucho con aquella en la que Jerry (Jack Lemmon), disfrazado de Daphne, baila "La Cumparsita" con Oscar Fielding III, mientras que Joe (Tony Curtis), en su papel del Sr. Shell besa a Sugar (Marilyn Monroe) en un sofá. Los detalles de la rosa, las gafas empañadas o la venda de los músicos son geniales.

viernes, 10 de enero de 2014

Las siete nociones clave sobre la nueva ley del aborto

Hay quien dice que las discusiones sobre la nueva ley del aborto son otra cortina de humo para que no nos preocupemos de la situación económica que sufrimos los trabajadores. Seguramente llevan razón, pero es un tema importante y que me apetece comentar, para que quien lea estas líneas comprenda los argumentos de las dos posiciones enfrentadas en esta polémica.

Voy a intentar ser objetivo (creo que no lo voy a lograr), para que queden claras ambas posiciones. Usaré indistintamente los términos "interrupción del embarazo" y "aborto". Para los contrarios al aborto es mejor usar esta palabra, que suena más cruda, que otro tipo de expresiones a las que consideran eufemismos. Aunque el título de la Ley es un eufemismo en sí: "Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada". También utilizaré los términos "feto" y "nasciturus"; en este caso son los partidarios del aborto quienes prefieren "feto", que no parece referirse a una persona, y los detractores prefieren "nasciturus".

1. Ley de plazos o ley de supuestos. La ley actualmente en vigor es una ley de plazos. ¿Qué quiere decir esto? Pues que cualquier mujer puede interrumpir su embarazo durante las primeras 12 semanas sin alegar razón alguna para ello. Esto es así porque el legislador supone que durante esas primeras semanas el feto no puede sobrevivir fuera de la madre, por lo que le corresponde a ella la decisión. En realidad es a partir de la semana 22 de embarazo cuando hay posibilidades de que los nacidos sobrevivan. El nuevo proyecto de ley sólo permite el aborto en dos supuestos, cuando pueda causar grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la mujer y en caso de violación. Esta ley considera al feto una persona desde el momento de la concepción.

2. ¿Cómo queda ahora la posición de la mujer? Según el ministro Gallardón, esta es la primera ley en la que las mujeres no van a ir a la cárcel por abortar, aunque, en realidad, no he sido capaz de encontrar ningún caso en el que una mujer haya ido a la cárcel por abortar, desde 1985, en que se aprobó la primera ley del aborto. Para el gobierno esto es una buena defensa del género femenino. Para otros, sin embargo, la mujer queda como una inválida legal. No puede decidir por sí misma. Si es menor deciden sus padres. Si alega peligro para su salud, deben decidir los médicos. Si ha sido violada deciden las circunstancias. Por eso consideran que la nueva ley es un ataque contra las mujeres, una clase de violencia de género.

3. ¿Cuál es el papel de los médicos? Los médicos deben decidir si la salud de la madre corre peligro. A partir de ahora deberán ser dos facultativos quienes certifiquen esta circunstancia. Aquí es donde veo yo que la ley podrá ser burlada. No creo que sea difícil encontrar dos médicos que estén a favor de que la mujer decida sobre su embarazo. Por eso me pregunto si no estará el gobierno a la vez contentando a los colectivos pro-vida, pero dejando esta vía de escape para que se puedan seguir practicando abortos. Porque, y eso nadie lo puede negar, los abortos se van a seguir produciendo, de una manera o de otra.

4. ¿Derechos de la madre o derechos del nasciturus? Para los contrarios al aborto es necesario proteger la vida del no nacido porque está más indefenso. Sin embargo, desde el otro lado se argumenta, quizá con algo de demagogia, que no se obliga, por ejemplo, a un bombero a arriesgar su vida para salvar la de un niño atrapado en un incendio, y sí se obliga a arriesgar la vida de la madre por salvar la del feto. Claro que esos casos extremos en los que hay que decidir entre la vida de uno u otro son muy raros, y sólo sirven para este tipo de discusiones bizantinas.

5. Argumentos económicos. Por un lado, si eres contrario al aborto puedes sostener que el Estado no debe hacerse cargo con tus impuestos de practicar abortos a las mujeres que quieren practicarlo sin motivo justificado. Por otro lado, si eres partidario del aborto, convendrás en que la mujer que no puede llevar a término su embarazo (por razones psíquicas, físicas, económicas) debe ser apoyada por los poderes públicos. También los contrarios a la ley piensan que sólo las mujeres con suficientes medios económicos podrán abortar, sea en clínicas privadas o en el extranjero, ya que la Seguridad Social va a recortar drásticamente el número de interrupciones de embarazos.

6. ¿Qué sucede en los casos de fetos con malformaciones? Este supuesto no se contempla en el anteproyecto de la nueva Ley. Tan sólo en el caso de que las malformaciones fetales afecten a la salud física o psíquica de la madre. La argumentación está en el artículo 49 de la Constitución Española: "Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos...". Si consideramos que el no nacido es una persona con todos los derechos, no se puede interrumpir el embarazo. Por otro lado, también se puede argumentar que si una mujer es obligada a llevar a término su embarazo, el Estado debería después proporcionale la ayuda económica necesaria para mantener al niño nacido con discapacidad.

7. ¿Qué tiene que ver la religión con el aborto? Según el gobierno, nada. Ellos sólo quieren defender al más débil, es decir, al nasciturus, frente a la mujer que se quiera deshacer de él sin motivo justificado. Para otros, sin embargo, la religión y los grupos ultracatólicos están detrás de esta reforma. Porque consideran que el concebido tiene ya alma desde el momento de la concepción y por eso es ya un hijo de Dios. Aquí se encuentra una de las contradicciones de la ley, según sus detractores. Si lo importante son los derechos del nasciturus, ¿por qué en los casos de violación sí se puede practicar el aborto? ¿No tiene los mismos derechos una persona, independientemente de quiénes sean sus padres biológicos? ¿No es hijo de Dios el producto de una violación?.

martes, 7 de enero de 2014

Siete escenas que me hicieron llorar

Todo el mundo tiene una lista de las películas que le hicieron llorar. Esta es la mía particular. También me emocionan otras películas, y algunas que pretenden hacer llorar me causaron vergüenza ajena. Espero que no sea la típica lista de todo el mundo y que os aporte algo.

La música también es importante. Es una expresión artística que me toca casi siempre, y veréis que en casi todas las escenas que he elegido aparece para subrayar el sentimiento.

Prefiero llorar de alegría que de tristeza, por eso siempre me hace llorar ese momento en que la chica se pone un vestido blanco y baila con el chico. En mi lista están tres de esas películas. También hay una escena que no es de una película de cine. Aviso de que hay espoilers en casi todas.

1. My fair lady (1964). La palabra delicioso está siempre asociada a cualquier crítica de este musical. La escena que me hace llorar de emoción es esa en la que Eliza viste un vestido blanco de noche y baila con el príncipe de Transilvania mientras suena el precioso "Vals de la Embajada". El corazón se hincha de gozo.

2. Hair (1979). La escena final de Hair fue la primera que me hizo llorar en mi vida. Yo, que había sido un niño duro, al que Bambi no le afectó en absoluto, me sorprendí llorando cuando Berger, que ha entrado en el cuartel a sustituir temporalmente a su amigo Claude, quien ha salido para ver a su novia, es movilizado al Vietnam. Ver a ese tío cantando "that's me, that's me, that's me" mientras entra en el avión, e inmediatamente después la panorámica del cementerio me pilló con las defensas bajas.

3. El crack (1981). Aquí creo que soy original, porque esta película es cine negro a la española y con Alfredo Landa, pero la escena en la que aparecen los barquitos en la tele es de las que me llega. Ya te deja tocado la muerte de la niña, pero esa hora melancólica de la media tarde y la música que acompaña consiguen que se desborde el llanto retenido.

4. La bella y la bestia (1991). Romántica y elegante adaptación animada del cuento clásico; tal vez la mejor película de animación de la historia. Aquí también la chica se pone un vestido, en este caso, dorado, a juego con el palacio, y baila con el muchacho, una especie de lobo-león-jabalí. Si bien la escena es perfecta, la animación sorprendente y la lágrima me asoma en cuanto la bestia se ajusta los gemelos en lo alto de la escalera, hubiera preferido una canción sin letra, que no subrayara tanto el sentimiento. Pero me encanta.

5. Los puentes de Madison (1995). Un clásico de uno de los últimos directores clásicos. Aunque la escena en la que Robert aguanta bajo la lluvia es memorable, yo prefiero llorar en aquella en que Francesca se pone un vestido blanco y baila con él en la cocina. La música también ayuda, y es que Eastwood es además un buen músico y sabe elegir canciones que te tocan el alma.

6. Ladrido jurásico (Futurama, Temporada 4, Episodio 7) (2002). No es una película, sino una serie de animación. En concreto este capítulo contiene momentos hilarantes, como "¿Qué queremos? El perro de Fry, ¿Cuándo lo queremos? El perro de Fry". Inspirada en la historia real del perro Hachiko, que fue también llevada al cine, tiene una escena final tremenda en la que el antiguo perro de Fry, Seymour, lo espera durante años a la puerta de la pizzería mientras el protagonista está crionizado. Además, la canción "I will wait for you" ayuda a la congoja. Y sobre todo la sorpresa de encontrar semejante muestra de cariño en una serie cómica.

7. Toy Story 3 (2010). Vaya, otra película de animación. Deslumbrante, honesta y emocionante, es tan buena como las dos primeras de la saga, o mejor. La escena en la que Andy se despide de sus antiguos compañeros tras jugar por última vez con ellos te arruga la patata. "Gracias chicos" y "Adiós vaquero" son sus palabras de agradecimiento a los viejos amigos. Parece mentira que las aventuras de unos trozos de plástico te provoquen tantas emociones.

jueves, 1 de agosto de 2013

Siete errores humanos que costaron muchas vidas

Volvamos a los temas truculentos. Tras el accidente de tren del 24 de julio de 2013 en Santiago de Compostela, lo más probable es que se atribuya a un error humano, como sucede en la mayoría de estos accidentes, sobre todo desde la Administración o desde el Gobierno.

Pero un error humano no es sólo un descuido en un momento puntual. A continuación relacionaremos los más grandes accidentes provocados por errores humanos:

1. Bhopal, India, 1984. El 3 de diciembre de 1984, en la fábrica de pesticidas de la compañía Union Carbide en esta ciudad india se produjo un escape de 26 toneladas de isocionato de metilo, que al contacto con el aire se descompuso en varios gases tóxicos, provocando la muerte de un total de 20.000 personas (8.000 en la primera semana y 12.000 posteriormente). Las causas parece que fueron no tomar las medidas de precaución necesarias al realizar unos trabajos de limpieza, añadido a que ciertos sistemas de seguridad estaban desconectados para ahorrar costes.

2. Naufragio del MV DoñaPaz, Filipinas, 1987. El 20 de diciembre de 1987, este ferry, cargado con cuatro veces más pasajeros de los que debía, colisíonó con un petrolero en el mar, ardiendo y hundiéndose rápidamente. Por supuesto, los chalecos salvavidas brillaron por su ausencia. Murieron alrededor de 4375 personas.

3. Explosión de Halifax, Canadá, 1917. El 6 de diciembre de 1917, el buque francés Mont Blanc, cargado con más de 2.000 toneladas de productos inflamables y explosivos, chocó en el puerto de Halifax contra un carguero noruego, incendiándose al momento. A los 20 minutos explotó, alcanzando a los curiosos que observaban el incendio desde el muelle y a otros ciudadanos. El resultado, 1900 muertos.

4. Hundimiento del Titanic, 1912. El desastre marítimo por excelencia. El 14 de abril de 1912, el Titanic se hundió tras chocar con un iceberg frente a las costas de Terranova. 1512 personas fallecieron.

5. Presa de Vajont, Italia, 1963. El 9 de octubre de 1963, al rellenar la presa, se produjo un deslizamiento de unos 260 millones de metros cúbicos de bosque, tierra y roca. Parece que se había calculado mal la geología de la montaña. Se destruyeron varios pueblos y murieron 1450 personas.

6. Accidentes de los DC10 en la década de 1970. Un mal diseño de las puertas de carga provocó varios accidentes, en los que murieron al menos 800 personas, hasta que se obligó a la compañía a modificar las puertas.

7. Aeropuerto de los Rodeos, Tenerife, 1978. El mayor accidente de la historia de la aviación se produjo en tierra. 583 personas murieron tras colisionar dos aviones en las pistas de este aeropuerto. Un aeropuerto demasiado pequeño, la niebla, pilotos demasiado confiados. Como casi siempre, una serie de circunstancias se unen para que ocurra la tragedia.

sábado, 15 de junio de 2013

Siete estrofas que se pueden aprender de memoria

Recuerdo un día en que al oir el inicio de la sinfonía núm. 40 de Mozart, le comenté lo que estaba sonando a un amigo que no es amante de la música clásica, y el pensó que yo conocía todas las sinfonías del gran Amadeus, cuando sólo soy capaz de distinguir el comienzo de dos o tres.

Este es el efecto que se puede conseguir aprendiéndose ciertos versos de memoria.

Siempre me ha admirado la gente que puede recitar algunos poemas. En las películas americanas de autor, todo el mundo conoce la poesía de T.S. Eliot o Walt Whitman. Como nosotros no queremos hacer un esfuerzo tan grande, aquí os presento pequeñas estrofas que, si te las aprendes, te darán una pátina intelectualoide que puede ser apreciada en ciertos círculos. Pero, sin duda, para lo que sirven es para el propio placer. Leer buena poesía es un ejercicio intelectual que abre la mente y el corazón.

De todas formas, no he elegido nada demasiado profundo ni demasiado moderno. Sólo algunos versos que me tocan por ciertas razones. Seguro que hay poetas actuales que pueden llegarte al alma, pero el verso libre es más difícil de aprender. No obstante, las siguientes estrofas pertenecen a grandes autores.

1. Vida retirada (Fray Luis de León)

!Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

2. Romance sin título (Lope de Vega)

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

3. Epístola satírica y censoria (Francisco de Quevedo)

No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca, ya la frente,
me representes o silencio o miedo.

4. La desesperación (Atribuído a José de Espronceda)
Este lo aprendí gracias al mítico programa de televisión "La bola de cristal".

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
!Qué gozo! !qué ilusión!

5. Retrato (Antonio Machado)

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

6. El remordimiento (Jorge Luis Borges)

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

7. Poema 15 y Poema 20 (Pablo Neruda)
Como Neruda es el más grande, os invito a aprenderos dos estrofas de sus poemas.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

---

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "la noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

miércoles, 12 de junio de 2013

Por qué el Partido Popular no condena el franquismo

Han pasado muchos años, pero el Partido Popular sigue sin condenar el franquismo. La versión oficial es la de que no se deben reabrir viejas heridas. No sé qué quiere decir eso. Los que lucharon en la guerra y vivieron en el franquismo son ancianos, y los que reclaman que vuelva una dictadura son tan solo un puñado. ¿O no?.

Pudiera ser que los actuales dirigentes del Partido Popular desciendan de familias adictas al franquismo, y le sigan agradeciendo el lugar que ocupan en la sociedad. Está claro que Franco supo atraerse a la clase media, esa entelequia  de personas de orden, que no quieren líos, y que piden una mano firme que los dirija.

Lo cierto es que la mayoría de los ministros descienden de familias asociadas al poder desde muchos años atrás. Vamos a repasar a algunos miembros del gobierno:

Mariano Rajoy: Su padre fue juez y estuvo salpicado por un asunto turbio, el caso Redondela. Su abuelo paterno era abogado y catedrático y participó en la redacción del Estatuto de Autonomía de Galicia durante la segunda república. Fue retirado de su cargo cuando llegó la dictadura, pero no fusilado. Claro que era un señor de derechas, no un comunista.

Soraya Sáenz de Santamaría: Una de las pocas integrantes del actual gobierno que desciende de la clase trabajadora. Su padre estaba empleado en una empresa constructora.

José Manuel García Margallo y Marfil: Desciende de militares. Su abuelo fue capitán y murió en 1921 en el desastre de Annual. Su bisabuelo, Juan García Margallo llegó a general y ostentó el cargo de gobernador de Melilla. Incluso le puso nombre a una guerra, la guerra de "Margallo".

Alberto Ruiz Gallardón y Jiménez: Su padre, José María Ruiz Gallardón, era monárquico y se opuso al franquismo. Parece que fue la oveja negra de la familia, porque el abuelo de Alberto, Víctor Ruiz Albéniz fue cronista oficial de los primeros años del franquismo y el otro abuelo, José Jiménez Rosado, que era hijo del conde de Casa-Rojas, fue administrador general de la prensa del movimiento.

Pedro Morenés y Álvarez de Eulate: Hijo del Vizconde de Alesón y nieto del Conde del Asalto.

Cristóbal R. Montoro Romero: El otro miembro del gobierno proveniente de las clases bajas. Su padre era comerciante.

Jorge Fernández Díaz: Hijo de un militar franquista.

María Fátima Báñez García: Hija de un empresario del sector cárnico.

José Manuel Soria López: Hijo de un empresario de la fruta.

Miguel Arias Cañete: Su padre fue abogado del Estado. La familia está emparentada con los Domecq.

Parece pues, que muchos de los dirigentes del partido en el gobierno descienden de las clases altas, es decir, de la nobleza, de la oligarquía agraria, financiera e industrial, de la burguesía de provincias o del campesinado propietario de tierras.

A ellos les gusta llamarse clase media, pero con la llegada a España del capitalismo occidental hacia 1959, y, por lo tanto, de la sociedad de consumo, las diferencias de clase se diluyen. Y esta clase media, para diferenciarse, defiende la religión, la patria y ciertos valores.

La clase media es apolítica. Su único ideal sagrado es la propiedad. En realidad, carecen de intereses comunes, por lo que no pueden unirse para luchar por ellos. De esta manera, sólo se sienten satisfechos en un régimen donde un individuo ejerce el poder en nombre de principios universales abstractos, como la patria, el bien común o la justicia social. Como tienen aversión a la política, no tienen conciencia crítica y se contentan con palabras.

Es esta clase media la que se sentía perfectamente cómoda con el franquismo y a la que le ha costado adaptarse a la democracia. Esta me parece a mí la razón fundamental por la que no condenan  la dictadura, que los atrajo para la causa. Además, ser de la clase media tiene un cierto atractivo para los trabajadores, que al renegar de sus orígenes, obtienen la impresión de que han ascendido en la escala social. Estas personas, si quieren ser clase media, deben actuar como ellos, también en el campo de la política.

Otro cantar el el de Unión, Progreso y Democracia. Este es el típico partido atrapalotodo, que quiere obtener votos de todas las clases sociales. También PP y PSOE se orientan como partidos universalistas, pero siempre partiendo de una base, conservadora en un caso, progresista en otro. UPyD quiere picotear en todos los sectores sociales. Por eso no se arriesga con temas delicados. Si condenara el franquismo, la derechona ultramontana, abanderada de la clase media, se pondría de uñas, tachándolos de comunistas (todo el que vota lo mismo que un comunista es un comunista). Si no condena el franquismo, no pasa nada, como de hecho nada ha pasado, porque es un tema que a la mayoría de los españoles les tiene sin cuidado.

viernes, 17 de mayo de 2013

Siete películas de Alfredo Landa que merece la pena ver

Tras el fallecimiento de Alfredo Landa mucho se ha hablado del "Landismo", como fenómeno cinematográfico, las más de las veces para denostarlo. Sin embargo, más allá de la calidad de este tipo de películas, el observador avezado podrá encontrar en ellas un interesante retrato de la sociedad española de la época.
Yo no creo que todas aquellas películas fueran realmente detestables, como algunos sesudos críticos opinan. Algunas estaban realizadas con oficio, y daban al público incluso un poquito más de lo que éste pedía.

Porque en el mundo del arte, no todo es blanco o negro. El también recientemente fallecido Constantino Romero, actor de doblaje inigualable, solía contestar a quienes rechazaban la versión doblada de las películas, diciendo que a él también le gustaba la versión original, y que por eso le molestaban esas letritas que aparecían en la parte inferior de la pantalla.

Aquí os ofrezco mis siete películas preferidas del gran Alfredo Landa, cuyo trabajo actoral serio no se limitó al personaje de Paco "el bajo" que Delibes imaginó. Además de éstas, que garantizo que son muy buenas, se puede echar un vistazo también a "El puente" y "Las verdes praderas", donde el trabajo de Landa es soberbio.

1. Los santos inocentes (Mario Camús) (1984). Gran drama realista, considerado por muchos la mejor película del cine español. Parece mentira que una obra con la carga sociológica, psicológica e histórica que contiene pueda resultar tan interesante. El trabajo de Alfredo Landa, Paco Rabal y Juan Diego contribuye de manera notable a engrandecerla.

2. El verdugo (Luis García Berlanga) (1963). Reconozco que hay un poco de trampa al colocar esta película en una lista de Alfredo Landa, porque aparece sólo unos minutos en un pequeño papel de monaguillo. Pero es que para mí esta es la mejor película española de todos los tiempos. Feroz crítica de la pena de muerte, revestida de comedia. El viaje al patíbulo de condenado y verdugo es una de las más geniales escenas de la historia del cine.

3. El bosque animado (José Luis Cuerda) (1987). Película coral, rural, mágica, cómica y surrealista donde Alfredo Landa da vida al bandido Fendetestas, encabezando un reparto de lujo. Basada en la novela de Fernández Flórez, para mi gusto le falta un poquito de la mala baba que Cuerda derrocharía en su siguiente comedia rural/coral, "Amanece que no es poco".

4. La vaquilla (Luis García Berlanga) (1985). Otra comedia luminosa sobre un tema oscuro. Parodia de la guerra civil española, con guión de Rafael Azcona, que reunió a Landa y Sacristán, lo que en aquellos momentos era difícil, ya que eran las dos máximas estrellas de la comedia española de la época.

5. Atraco a las tres. (José María Forqué) (1962). Una de las primeras apariciones de Alfredo Landa, en un papel secundario de esta inolvidable comedia. Una de las mejores películas de atracos de la historia. Aquí don Alfredo aprendió del gran José Luis López Vázquez (un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo).

6. El crack. (José Luis Garci) (1981). Intento honesto de homenaje al cine negro americano, con todos los clichés del género, pero con el amaneramiento que tanto molesta a los detractores de Garci. La película sólo funciona cuando se acerca al melodrama. Pero hay que reconocer que este director fue el primero que se planteó a Alfredo Landa como un actor dramático. Y llevaba razón.

7. La luz prodigiosa. (Miguel Hermoso) (2003). Poético film sobre un joven campesino que salva a un hombre malherido que ha sido fusilado en un barranco de Granada. Muchos años después, al regresar a la ciudad andaluza el pasado le asalta. Película que te deja con regusto agridulce. Muy recomendable.