martes, 23 de mayo de 2017

Siete lugares de Sepúlveda

Sepúlveda, en la provincia de Segovia, se encuentra en la lista de los pueblos más bonitos de España. Es muy agradable pasar un día recorriendo sus calles y los parajes que la rodean, comiendo bien y saboreando el ambiente castellano que emana de sus calles medievales. Vamos a recordar siete lugares que visité durante mi última estancia allí:
1. Castillo de Fernán González. Situado en la Plaza de España o Plaza Mayor, centro neurálgico del pueblo, sólo quedan de él tres torreones redondos. Sobre el del centro se alza una pequeña espadaña con dos campanas, donde anidan las cigüeñas. Por el nombre que tiene podemos deducir que es una construcción del siglo X, de la época en que Fernán González, conde de Castilla, pasó por estas tierras. Por delante del castillo, y adosado a él, un edificio con reloj y balconada parece esperar a un alcalde que nos dé un discurso o el pregón de las fiestas.
2. La Iglesia de San Bartolomé se encuentra en un montículo. Se accede a ella por una escalinata junto a la que se asienta un crucero. Cuando terminas de subir y llegas a la entrada puedes ver una bonita vista de la plaza mayor. Es una iglesia románica de una nave, que tiene una torre y que se conserva en buenas condiciones después de muchas modificaciones a través de los siglos.
3. Paseando por las calles del pueblo te encuentras la Iglesia de Santiago, románica, que actualmente alberga en su interior la Casa del Parque, que es el centro de interpretación del Parque Natural de las Hoces del río Duratón. Su portada principal es renacentista y conserva una escultura que no es la del Apóstol Santiago, sino la de San Juan Bautista.
4. Restaurante Fogón del Azogue. En un rinconcito de Sepúlveda podemos encontrar este lugar, con una terraza acristalada desde la que se observan estupendas vistas de la ciudad y la comarca que la rodea. Sirven la típica comida de la zona. Por un precio asequible puedes comer bien, sin grandes lujos. El cordero está muy bueno. Los empleados te tratan con cortesía sin agobiar. Recomendable, aunque no hayan descubierto la sopa de ajo.
5. La Iglesia del Salvador se encuentra en un pequeño cerro saliendo del pueblo. Cuesta un poco subir la escalinata hasta allí, pero merece la pena. De estilo románico (incluso prerrománico) y comenzada a construir nada menos que en el siglo XI, fue modificada en varias etapas hasta el XVI. Destaca la galería de arcos en un lado de la iglesia, que fue probablemente construida en el siglo XII y que la distingue de la mayoría de las construcciones religiosas del mismo estilo.
6. No se puede uno marchar de Sepúlveda sin visitar las hoces del río Duratón. Hay que ir en coche por una carretera sin asfaltar hasta una aparcamiento, en el que coges a pie un camino de unos pocos kilómetros desde el que se divisa la vista más típica de las hoces, con los meandros hundidos entre las altas paredes donde nidifican los buitres leonados. Con unos prismáticos puedes ver las majestuosas aves que sobrevuelan al paseante.
7. Al final del camino desde el que podemos ver la parte más conocida de las hoces, y tras atravesar un puente, entramos en la ermita de San Frutos. Se encuentra situada sobre una roca que domina un meandro espectacular, pues su curva es de casi 180 grados. Construida en el siglo XI a partir de un templo visigodo, fue convento de monjes, pero en la actualidad está deshabitada y medio en ruinas. Sin embargo, la vista desde la parte de atrás de la ermita es tan impresionante que, solo por eso, merece la pena el paseo. Procura ir cuando no haya mucha gente o cuando esta sea silenciosa, y escucha los sonidos de la naturaleza, respira el aire y observa todo alrededor. La sensación de paz te acompañará durante días.

lunes, 8 de mayo de 2017

Siete nociones clave sobre El fin del trabajo, de Rifkin

En 1995, el economista Jeremy Rifkin publicó El fin del trabajo, una obra que debería ser el libro de cabecera de muchos de nuestros dirigentes. Vaticina el futuro del trabajo en el mundo y propone soluciones para lo que se nos viene encima. Vamos a intentar resumirlo de manera sencilla:

1. La tercera revolución industrial. La primera revolución industrial comenzó con el motor de vapor y el carbón. La segunda introdujo el petróleo y la electricidad. La tercera revolución industrial es la de los robots y los ordenadores.

2. Las máquinas inteligentes están sustituyendo a los trabajadores en las tareas de producción y administración. Si las primeras tecnologías sustituían los brazos humanos, los nuevos softwares sustituyen las mentes humanas, por lo que no sólo se pierden trabajadores en la industria, sino también en las oficinas. La automatización está ascendiendo por la pirámide laboral, ocupando cada vez más puestos especializados. Las tecnologías de la información ya pueden sustituir a casi todos los mandos intermedios y a muchos directivos.

3. Al sustituir las máquinas a los humanos en el trabajo, las fuentes económicas ya no se deberían haber distribuido sobre la base de las contribuciones a la producción. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX los sindicatos claudicaron. En lugar de pedir jornadas más cortas y mejores niveles salariales, se conformaron con programas de formación, suponiendo que, al reducirse el trabajo para los trabajadores no cualificados, habría más empleo para los que tuviesen un mayor nivel formativo.

4. El declive de la fuerza de trabajo. El futuro es un mundo en el que el trabajo no será el centro del contrato social. No habrá trabajo para la mayoría de los humanos, pero la productividad mejorará. Prácticamente, la mitad de la población mundial sigue trabajando en el campo. Pero a mediados de siglo, los cambios tecnológicos en la producción de alimentos nos llevarán a un mundo sin agricultores. Igualmente, millones de trabajos se pierden en la industria. El sector servicios absorbía los excedentes de mano de obra de la agricultura y la industria. Pero también estos trabajadores están siendo sustituidos por tecnología, como los operadores telefónicos, empleados de banca, agentes de viajes o trabajadores del comercio. Doctores, abogados, arquitectos o científicos pueden realizar su trabajo con menos personal. Incluso la música y la literatura fluyen más fácilmente con ayuda de máquinas.

5. El precio del progreso. Los empleados de las industrias que pierden su empleo, cuando pueden volver al trabajo lo hacen a tiempo parcial, en el sector servicios y peor remunerados. Pero también miles de puestos de tipo medio han desaparecido, deteriorando la clase media. Sin embargo, unos pocos ejecutivos han obtenido pingües beneficios del nuevo sistema. Se crea así una sociedad polarizada, con una pequeña élite cosmopolita y gran cantidad de pobres. Las perspectivas de empleo han disminuido en todo el mundo. En el tercer mundo, la ventaja competitiva que tiene la mano de obra barata perderá peso con la introducción de la producción automatizada. El mayor desempleo provoca un aumento de la desesperación y, consecuentemente, de la violencia, haciendo del mundo un lugar más peligroso.

6. Las dos caras de la tecnología. La revolución tecnológica provocará más tiempo libre, y el mundo deberá decidir si ese tiempo libre será de ocio o de desempleo. En la revolución industrial del siglo XIX se pasó de 80 a 60 horas semanales de trabajo, y en la del siglo XX a 40. Lo lógico sería, en esta nueva revolución llegar a 30 o incluso a 20, con la consiguiente mejora en la calidad de vida de millones de personas. Pero si las ganancias en productividad se utilizan únicamente para remunerar a accionistas y directivos, si no se recorta la semana laboral, habrá más paro y menos poder adquisitivo de la clase trabajadora, lo que redundará en menos beneficios para las empresas y más disturbios a escala internacional.

7. El nacimiento de la era posmercado. El cambio de una economía basada en los materiales a otra basada en la información reduce la importancia de los estados-nación, que no pueden poner fronteras a las nuevas tecnologías. El gobierno y el mercado pierden importancia y el trabajador se queda desamparado. Surge aquí el tercer sector, el del voluntariado, al margen del estado y del mercado, que puede tener gran importancia en el tiempo libre y en la reconstrucción del sentimiento cívico. Estos grupos pueden ser los que desvíen las frustraciones de un creciente número de desempleados.

miércoles, 26 de abril de 2017

Otras siete canciones inspiradas en obras de música clásica

Vamos a buscar otros siete temas de la música popular moderna que han sido influidos por obras clásicas. Abrid bien los oídos y sorprendeos como lo he hecho yo.

1. El crooner italoamericano Perry Como grabó en 1956 la canción Hot Diggity, que llegó al número uno a pesar de que, escuchada ahora, es un poquito naif y absurda. Está basada en la rapsodia España, del autor francés Chabrier. Cuando un extranjero compone algo a la española suele quedar bastante alambicado y se le ve el cartón. Sin embargo, esta maravillosa jota, que habréis oído mil veces, suena realmente española y produce alegría y buen humor en quien la escucha.

2. A whiter shade of pale, publicada en 1967 por Procol Harum, es uno de los himnos del pop que perduran cincuenta años después. En su momento hizo sombra al Sgt. Peppers, pues coincidieron en la fecha de lanzamiento. Está inspirada claramente en la música de Johann Sebastian Bach. El ritmo y la armonía recuerdan sin duda al Aria para la cuerda de sol, una de las melodías más conocidas del músico alemán que, en realidad es un arreglo realizado en el siglo XIX de la Suite orquestal en re mayor nº 3.

3. El segundo álbum de Mocedades, publicado en 1970, se tituló Más allá, y estaba dedicado a la música tradicional con la que el grupo vasco comenzó su carrera. La canción que daba título al disco se basaba en la melodía del Segundo movimiento de la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Dvorak, una composición con múltiples temas cantables que han inspirado a numerosos autores de música ligera.

4. All by myself es una empalagosa aunque muy exitosa balada compuesta e interpretada por Eric Carmen en 1975. Ha sido objeto de numerosas versiones, siendo la más famosa la de Céline Dion. La versión de la cantante country Jamie O'Neal fue usada para el descacharrante playback con el que comienza "El diario de Bridget Jones". La música de las estrofas se basa en el segundo movimiento del concierto número 2 para piano y orquesta de Rajmáninov, la obra que supuso el reconocimiento del tardorromántico autor ruso como compositor de conciertos.

5. En 1976, la Electric Light Orchestra lanzó su disco A New World Record, que contenía la canción Rockaria!, palabreja que combina rock y aria, pues junta en una canción un rock and roll tradicional con una cantante lírica entonando algo muy parecido a Un bel di vedremo, la famosísima aria de Madama Butterfly, de Puccini, una de las óperas que más me gustan porque, aparte de su tremendo valor musical, contiene una historia de amor universal que interesa a casi todo el mundo.

6. It's a hard life es una canción de 1984, del grupo Queen, quienes mostraron durante toda su carrera el gusto por la ópera. El tema se inicia con unas notas del aria Vesti la Giubba, de la ópera Pagliacci, de Leoncavallo, una de las más conocidas del verismo italiano, y que no puede faltar en el repertorio de cualquier tenor lírico. Cuando algo sale en Los Simpsons es que ya es patrimonio de la humanidad.

7. Para finalizar, algo distinto, como la canción Hay amores, compuesta en 2007 por Shakira para la película "El amor en los tiempos del cólera", la fallida adaptación que Mike Newell hizo de la novela de García Márquez. La cantante colombiana puso letra a la melodía del Capricho árabe, obra del guitarrista y compositor Francisco Tárrega, uno de los músicos españoles que en el siglo XIX combinó nacionalismo y romanticismo.

lunes, 17 de abril de 2017

Romance del jurado número 3

Es un hombre hecho a sí mismo,
es un tipo muy viril,
tiene una lavandería,
he's the juror number three.

Es un pequeño empresario,
sigue siempre su camino,
no dialoga, sí pelea,
emplea el miedo y el grito.

A este nadie lo intimida,
siempre listo a discutir,
sabe usar una navaja,
así logra persuadir.

Tiene sólidos principios,
es un gran trabajador,
si Dios empleó siete días,
el habría tardado dos.

Cuando su hijo era pequeño
escapó de una pelea,
a este padre le dolió
y pensó que era una nena.

Cuando el joven tenía quince,
golpeó a su padre en la cara,
desde entonces no se hablan
y eso le duele en el alma.

Piensa que no fue un buen padre,
y su triste frustración
la proyecta en los chavales,
odia a esa generación.

Culpa a los chicos podridos
de los problemas del mundo,
maldice a todos los hijos,
de buen árbol, malos frutos.

El joven negro acusado
es de la edad de su hijo,
Tres ya sabe que es culpable,
no necesita más juicios.

Sin embargo el número ocho
lo considera inocente,
y eso lo saca de quicio
porque es algo que no entiende.

Él querría ser el verdugo
y ocho lo acusa de sádico,
no aguantaba a aquel listillo
¡te mataré! gritó airado.

Ahora se ha quedado solo,
todos hablan de inocencia,
que pandilla de nenazas,
le hacen perder la paciencia.

Finalmente ha claudicado
y acepta que es inocente,
se aviene a ser razonable
y número ocho lo entiende.

Es un hombre hecho a sí mismo,
es un tipo muy viril,
algo ha cambiado en su vida,
he's the juror number three.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Siete nociones sobre la libertad de expresión y sus límites

Intentaré aquí hablar de la libertad de expresión y su relación con el resto de derechos humanos, porque he oído últimamente muchas aseveraciones que, en mi opinión, no se ajustan exactamente a la realidad, aunque debo respetarlas, pues de eso va la libertad de expresión:

1. La libertad de expresión es un derecho humano. El artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos establece: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Gracias a la libertad de expresión y de información los ciudadanos pueden controlar que sus gobernantes son honestos y que las leyes se aprueban tras el obligado debate de ideas.

2. La libertad de expresión es un derecho fundamental consagrado por la Constitución Española de 1978 en su artículo 20, donde se reconocen y protegen los siguientes derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.


3. Pero el derecho a la libertad de expresión no es ilimitado, y se acaba cuando conculca algún otro derecho fundamental. Es aquella frase tan manida que dice: "mi libertad termina donde empieza la de los demás". Si buscamos de nuevo en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Constitución Española podemos recopilar los siguientes límites a la libertad de expresión:
- La intimidad, el honor, la reputación o la propia imagen de los demás y la protección de la infancia y la juventud.
- La seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.
- Incitación a la violencia o a la discriminación a causa de odio nacional, racial, religioso o sexual.

4. Entre los derechos personales con los que la libertad de expresión puede entrar en conflicto, está el honor, que puede definirse como la valoración que de la persona se tiene en su ámbito personal y laboral. La intimidad es lo que permite a las personas mantener fuera de la acción y conocimiento de terceros su ámbito personal y familiar. La propia imagen es una manifestación tanto del honor como de la intimidad, pues permite al individuo controlar la difusión de su aspecto más externo. Teniendo en cuenta que en las sociedades democráticas el derecho a la información es preponderante, si la información es de interés público y veraz (y eso lo decide un juez), se considera este derecho por encima del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, sobre todo si el personaje afectado es una figura pública.
Por ejemplo, la señora Olga denuncia a la señora Rita porque esta última dijo de ella que se había quedado embarazada y había abortado. Yo publico esta noticia en mi periódico con una foto de la señora Olga. Pues, según el Tribunal Supremo, si la señora Olga tiene proyección pública, no estoy violando sus derechos. Y la proyección pública puede ser cualquiera, hasta salir en un programa de cotilleo de la tele.
Los menores están más protegidos. Principalmente restringiendo su acceso a contenidos para adultos y dispensando una protección más intensa a su intimidad e imagen.

5. Si bien se puede entender un límite a la libertad de expresión en aras de la seguridad nacional, esta ha servido de excusa a muchos gobiernos para violar los derechos humanos, confundiendo la seguridad del Estado con la del partido o facción en el gobierno. Por lo que respecta a la salud y a la moral pública, al ser esta cambiante, es muy difícil establecer sus límites. Hace tiempo una pintura de desnudo podía ser prohibida por obscena. En la actualidad es admisible un libro para niños sobre el aparato reproductor humano. Está consensuado que debe existir un mínimo común de moralidad imprescindible para la vida social. Pero un mínimo, es decir, la moralidad del grupo más liberal y abierto de la sociedad, no la del más conservador. Siendo la libertad de expresión y la moral pública dos derechos fundamentales hay que intentar que no prevalezca uno sobre el otro.

6. El odio es otro límite a la libertad de expresión. Las autoridades no pueden evitar que nos odiemos unos a otros. Pero pueden prohibir que el odio se transmita en modo de incitación a la discriminación o a la violencia. Por supuesto, la incitación a la guerra o al terrorismo es un acto delictivo en cualquier país civilizado. Sin embargo, más difícil es apreciar el delito en la discriminación por raza, color, ascendencia, origen nacional o étnico, nacionalidad, género, orientación sexual, idioma, opinión política, edad, situación económica, estado civil o discapacidad. El juez debe ver intención de discriminación o de odio. Si yo digo: "todos los niños tienen pene", ¿discrimino a los niños (transexuales) que nacieron sin él? ¿Los odio?. Pues depende de la intención, y eso es muy difícil de apreciar. En una manifestación en favor de la marihuana no encontramos odio contra nadie, aunque este producto sea ilegal. Sin embargo, en una manifestación contra los inmigrantes un juez puede apreciar discriminación. Si un antiguo etarra dice que en España existe la tortura, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no aprecia odio ni discriminación contra nadie; simplemente observa una queja del mal funcionamiento del Estado español. Como verán los límites son sutiles y hay que pensar bien cada caso.

7. En los últimos tiempos, en España se han querido aplicar límites a la libertad de expresión en el arte. Entendemos por arte todo lo que el impulso de la creatividad humana puede producir, desde los libros más sesudos a los chistes más tontos. La experimentación en el arte ha hecho avanzar nuestras sociedades. Pero siempre ha sido objeto de censura por el poderoso, desde tapar el sexo a las figuras de la Capilla Sixtina a matar escritores por parte de los regímenes totalitarios. Si quiero hacer una película sobre Hitler debo sacar banderas nazis. Si quiero hacer una obra de teatro sobre la banda terrorista ETA puedo sacar a etarras justificando sus asesinatos y eso no debe ser censurado, aunque ofenda a algunos. La religión ha pretendido detener el avance del arte desde siempre. Si por los líderes religiosos fuese no tendríamos hoy muy buenas o muy malas manifestaciones artísticas, como las Opiniones de un Payaso, de Böll, los Versos Satánicos, de Rushdie, o un transformista disfrazado de Virgen María en los carnavales. Los que más risa (o coraje) me dan son los defensores de los demás, aquellos que "saben" lo que ofende al Papa, a los niños (incluido el Niño Jesús) o a las víctimas del terrorismo.

martes, 7 de marzo de 2017

Siete momentos de un viaje al Balneario Sicilia

El fin de semana del 3 al 5 de febrero de 2017 fui a relajarme al Balneario Sicilia, situado en la población zaragozana de Jaraba. Aquí lo dejo resumido en siete momentos. Espero que cuando sea muy viejito esto siga en la red y lo pueda consultar para acordarme.
1. Balneario Sicilia. Salimos por la tarde desde Madrid. La banda sonora de la recién estrenada La La Land nos acompañó todo el camino. Llegamos ya de noche a un pueblo con cuatro casas, pero con tres balnearios. El Balneario Sicilia tiene más de 150 años y se nota. Un aire decadente te envuelve en cuanto entras en él. El olor a baños termales, los pasillos del hotel, los abuelos en albornoz. Tras registrarnos paseamos por el interior de sus instalaciones. Las mesas y las sillas de la cafetería parece que llevan allí medio siglo. Lo que no hay es un camarero que te ponga un café. Únicamente clientes/pacientes jugando al ajedrez o leyendo. Pero la gran ciudad queda atrás y el ambiente tranquilo relaja tus pulsaciones.
2. Cena en el balneario. Únicamente llevábamos contratado el desayuno, así que había que cenar. Acudimos al comedor y allí nos ofrecieron un menú por 23 euros o un bufé libre por 15 euros. Como era un hotel de cuatro estrellas nos decidimos por el último. Pero, oh sorpresa, resulta que hay un comedor para las personas y otro para los ancianos. El comedor para los clientes normales es muy bonito. Allí tomamos al día siguiente un estupendo desayuno. Sin embargo, en el hotel hay otra sala más fea, en la que nos dieron el bufé, donde la gran mayoría son personas mayores. Y la calidad es penosa. Unos filetes empanados, algo de jamón, judías verdes y nada más. Supusimos que los ancianos viajan con precios especiales y por eso los tratan de manera "especial".
3. Piscina termal. El sábado temprano tocaba bañarse en la piscina termal, que se encuentra dentro de una cueva, y cuya agua tiene una temperatura constante de 34º C. Es una sensación muy agradable, sobre todo si sales a la parte de la piscina que da al exterior, pues te mantienes calentito en el agua mientras se te queda la nariz helada. El problema es que la piscina es muy simple y sólo tiene un jacuzzi y algunos chorritos. Si quieres más tienes que hacer el circuito que llaman "jardín termal" y que cuesta 43 eurazos por persona. En otros centros termales estos circuitos son gratuitos.
4. Monasterio de Piedra. A cuarto de hora en coche del balneario se encuentra el monasterio cisterciense de Piedra, junto al río del mismo nombre. Te lo enseñan en una visita guiada y aprendes que fue el primer lugar de Europa en el que se cocinó chocolate. Pero más bonita que la obra del hombre es la obra de la naturaleza. Al lado del monasterio hay un parque natural, lugar maravilloso lleno de saltos de agua que juegan con la roca, creando preciosas grutas. Durante un par de horas (o las que quieras) puedes vivir en la naturaleza, contemplar los diversos tipos de plantas y de aves o los ejemplares de la piscifactoría que funciona en el interior del parque. Si quieres, puedes comer en los merenderos habilitados. En invierno la visita es muy tranquila, porque hay poquita gente, aunque la vegetación es menos exuberante.
5. Premios Goya. Por la noche, a ver los premios del cine español correspondientes a las películas estrenadas en 2016. Mi película favorita era Que Dios nos perdone (mi nota, 7,5). Dentro del género negro me parece más redonda que la ganadora, Tarde para la ira (un 7), aunque esta tiene un giro espectacular al final. Julieta también me gustó bastante (7); se nota la mano de un director maduro, que sabe lo que hace. El ganador del premio al mejor actor, Roberto Álamo, por Que Dios nos persone, hace un papel muy efectista y efectivo, aunque ese tío macarra da la impresión de que se parece al propio actor. Emma Suárez, en su papel de Julieta madura, es mucho más contenida y detallista en su composición.
6. Medinaceli. El domingo por la mañana, y de vuelta a casa, habría sido un perfecto momento para hacer turismo si el día no hubiese resultado tan desapacible. No obstante, lo intentamos. Primero paramos en Medinaceli, que tiene un casco antiguo precioso en la cima de una pequeña meseta. Está tan en el campo que un zorro cruzó por delante de nuestro coche. El arco romano con tres arcadas es lo más curioso de una ciudad medieval, con su castillo y todo, donde huele a leña y el frío se mastica.
7. Sigüenza. Me gustaría decir que también visitamos Sigüenza. Pero en realidad sólo paseamos por sus centenarias calles metidos en el coche, porque el viento helado no te permitía salir de él. Subimos hasta el castillo, que tiene una pinta estupenda, ya que está construido hace menos de cincuenta años sobre las ruinas del castillo antiguo. Actualmente es Parador Nacional de Turismo y apetece alojarse en él.

domingo, 26 de febrero de 2017

Siete nociones sobre la modernidad líquida de Bauman

Ahora que ha fallecido Zygmunt Bauman es el momento de recordar su más conocida contribución a la sociología, el concepto de modernidad líquida (1999). Lo haremos, como siempre, en siete nociones, siguiendo más o menos los capítulos de la obra del autor polaco, e intentando una explicación escueta y sencilla.

1. Qué es la modernidad líquida. Tras la Segunda Guerra Mundial, se sucedieron tres décadas de continuo desarrollo económico, que permitieron a los individuos encontrar una posición sólida donde relacionarse con los demás. Pero esa modernidad sólida y verdadera, que parecía iba a durar siempre, se nos escurre ahora entre las manos. La globalización, la flexibilización de los mercados, la privatización creciente de los servicios y la revolución de la información licuan el vínculo entre el ser humano y la sociedad. Al desaparecer la solidez de lo público, la responsabilidad del éxito o el fracaso recae sobre el individuo, un hombre líquido que durante su vida puede cambiar de lugar de residencia, de trabajo, de pareja, de forma de pensar y hasta de clase social.

2. Emancipación. Para el hombre moderno es muy importante sentirse libre. Pero, frente a la libertad objetiva está la libertad subjetiva que las normas de la sociedad imponen a los individuos. Muchos de ellos se encuentran dentro de una esclavitud cómoda con la que se conforman, suponiendo que es el máximo grado de libertad que pueden alcanzar. Este es el individuo de jade, que tiene una libertad negativa impuesta por el capitalismo. Frente a él debe desarrollarse el individuo de facto, que obtendrá una libertad positiva, definida como la capacidad de autoafirmación necesaria para rediseñar su relación con la sociedad. Porque sólo pensando en sociedad obtendremos la emancipación.

3. Individualidad. El nuevo capitalismo light da más opciones al individuo, porque no le proporciona líderes, sino modelos. El individuo imita, entre otras cosas, lo que esos modelos consumen con la intención alcanzar la zona de confort que nos hace ser felices. Pero nunca consumiremos todo lo que la sociedad dice que necesitamos y, además, el individualismo nos culpa si no tenemos capacidad para gastar. Todo esto provocará en nosotros ansiedad y adicción al consumo.

4. Tiempo. La memoria del pasado y la confianza en el futuro diferenciaban hasta ahora lo transitorio de lo duradero. Pero la modernidad líquida se convierte en un tiempo sin certezas. La flexibilidad laboral arruina la previsión de futuro. El amor y la amistad en Internet no tienen cara y se hacen inestables, sin responsabilidad hacia el otro. Navegamos en el río de una sociedad líquida, que cambia a cada momento y cada vez es más imprevisible. Las nuevas tecnologías han hecho que el tiempo no exista, que todo sea instantáneo, sustituyendo el espacio/tiempo por el espacio/velocidad.

5. Espacio. Bauman distingue entre espacios émicos (que te excluyen), fágicos (que te atraen para que consumas), no-lugares (espacios de tránsito) y espacios vacíos (en los que no te fijas). A escala individual hemos perdido la capacidad de convivir, pues buscamos la individualidad, no queremos relacionarnos con extraños. A escala global, el espacio cibernético ha acabado con la separación física entre las sociedades. Y los estados han perdido poder frente a las multinacionales especulativas, pues estas pueden, con un solo click, mover su dinero a cualquier lugar del mundo.

6. Trabajo. Antes se trabajaba para cubrir las necesidades básicas. Ahora se trabaja para conseguir un sueldo que se esfumará cubriendo las necesidades que nos crea el estilo de vida que creemos que la sociedad nos impone para contribuir al progreso. El individuo debe adaptarse al entorno de la modernidad líquida, en el que la libertad individual es una obligación, y enfrentarse él sólo a su problema laboral, sin esperar ayuda de su gobierno. Los pobres, por su falta de disposición para el trabajo, son los culpables de su situación de degradación personal.

7. Comunidad. Nos encontramos inmersos en una individualidad colectiva. En la modernidad sólida el individuo se identificaba con el Estado, con la patria, que le garantizaba seguridad y un cierto grado de libertad. Esa seguridad se ha evaporado en los mercados financieros, por lo que el Estado ya no es un benefactor, sino un mero intermediario entre los poderes fácticos y el individuo, que ya no puede confiar más que en sí mismo, pues su seguridad está por encima de los intereses comunitarios.