domingo, 29 de abril de 2018

Siete nociones clave sobre el acceso a la primera vivienda

Para las personas (pobres) que viven en España (y cuando digo pobres incluyo a aquellas que se creen clase media) el acceso a la primera vivienda es uno de los mayores problemas económicos que tendrán que resolver a lo largo de su vida. Vamos a examinar el asunto.

1. El precio de la vivienda sube por encima del aumento de los salarios. Tras unos años en los que los precios de los inmuebles bajaron tanto para el alquiler como para la compra, la vivienda en venta ha comenzado a subir desde el 2016 entre un 5 y un 10% anual. En cuanto al alquiler, el precio se ha incrementado en 2017 una media del 9%. Los salarios subieron en ese mismo año un 0,5% de media. Y el aumento del salario mínimo no haría que los colectivos con menos recursos pudieran acceder a más viviendas de alquiler pues, con una oferta escasa y una demanda creciente, los caseros serían grandes beneficiarios de la subida de salarios, porque podrían subir los alquileres.

2. La precariedad laboral complica también el acceso de los jóvenes a su primera vivienda. Una de las consecuencias de la política de recortes y de austeridad que los poderosos se inventaron, en teoría, para paliar la crisis, es que a los grupos de inferior edad les cuesta muchísimo alcanzar un contrato indefinido que les proporciones un mínimo de estabilidad económica. Y es que casi un 25% de los jóvenes que tienen trabajo son pobres (poseen una renta inferior al 60% de la renta mediana nacional), porque el empleo es de pésima calidad.

3. Existe poca oferta y mucha demanda de viviendas de alquiler, lo que descompensa el principio básico de la economía de mercado. La irrupción de los llamados pisos turísticos perjudica al volumen de la oferta de alquiler residencial. Muchos pisos que se alquilaban para residentes están dejando de cumplir su labor social cuando se intentan arrendar ahora a los visitantes esporádicos, saliendo del mercado del alquiler, lo que dispara los precios de este tipo de contratos. Los centros de las ciudades más turísticas se están vaciando de vecinos.

4. Los españoles seguimos pensando (7 de cada 10), que es mejor comprar que alquilar. Por eso muchos quieren cambiar de alquiler a propiedad. Alquilar tiene ciertas ventajas: no se necesitan ahorros previos, permite una mayor flexibilidad y tiene más ventajas fiscales. La compra te da una seguridad frente a la jubilación y libertad para modificar la casa.

5. Pero para comprar una casa hay que haber juntado un dinerito, tener un ahorro previo. El banco sólo te va a conceder un préstamo sobre el 80% del valor de tasación, que suele ser menor que el de venta. Hay que tener ahorrado también el importe correspondiente a los impuestos derivados de la compraventa, que puede ser un 15% del precio. En total, para ir seguro, habría que tener ahorrado un 45% del precio de compra. Es decir, que para un piso de 150.000 euros habría que haber ahorrado 67.500. Después, es recomendable no gastar más del 35% del sueldo en pagar la hipoteca. Es decir, si ganas 1.500 euros, no deberías pagar más de 525 euros de cuota mensual.

6. Empezamos a vivir una nueva burbuja inmobiliaria. Con los actuales tipos de interés, sale más económico comprar una vivienda que alquilarla. Resulta barato suscribir una hipoteca a interés fijo, que se podría compensar con el control actual de la inflación. La rentabilidad del ladrillo puede llegar a superar el 7% anual, con lo que multitud de inversores llevarán sus activos a este sector, provocando una subida de precios no justificada, pues ni los salarios ni la inflación suben. La historia tiende a repetirse.

7. Las cláusulas suelo y la reforma del mercado hipotecario. Las clásulas suelo eran unas estipulaciones que aparecían en casi todas las hipotecas y que decían que, si el interés bajaba por debajo de una tasa, tu hipoteca no bajaba hasta esa tasa, sino sólo hasta un suelo determinado en la escritura. La justicia ha dictaminado que son ilegales, lo que ha hecho que se encarezcan las hipotecas, porque los bancos, como siempre, deben guardarse las espaldas. Ya sabemos que un banco no puede quebrar. Y si quiebra, el Estado se suele hacer cargo de él, es decir, los ciudadanos nos hacemos cargo de sus deudas.


martes, 17 de abril de 2018

Pasado indefinido

Emanaba del fondo de tu pecho
un perfume profundo de inocencia,
del mío, solo oía los chirridos
de un corazón despierto a tu belleza.

Corríamos hacia la luz
del atardecer tardío,
pero topamos contra las columnas
que sustentaban la noche.

Aunque dije que el pasado
está sobrevalorado,
no me muevo hacia el futuro
sin cargar con tus reproches.

Ese pasado que existe
porque sigue aquí, presente.
No se lo come la niebla,
está grabado en mi mente.

Acercaste todo el agua a tu molino
convirtiéndome en agua pasada
que ya no puede moverlo.

El puto molino.

lunes, 9 de abril de 2018

Siete maneras de falsear un currículum

Hoy hablaremos de personas más o menos famosas que engordaron su currículum. Quizá no hicieron nada ilegal, pero quedaron mal, porque siempre es un feo gesto falsear un documento, y más si se trata de políticos, que representan a sus votantes y, por lo tanto, deben observar un comportamiento intachable. Otra cosa son aquellos que mueven los hilos para que les aprueben un título sin haber acudido a los exámenes o sin haber realizado los trabajos necesarios.

1. Nivel de estudios. Engordar el nivel de estudios alcanzado es una de las más usuales mentiras en un currículum. Aquí van siete ejemplos. El presidente del eurogrupo, Joroen Dijsselbloem se adjudicó un máster en business economics en la universidad de Cork. José Blanco, ministro de fomento de España, decía tener una licenciatura en derecho. El ministro del interior de Irán, Alí Kordan, se consideraba doctor honoris causa en derecho por la universidad de Oxford. El lehendakari Patxi López también infló su currículum, adjudicándose una ingeniería. Tampoco Carles Puigdemont, que fuera presidente de la generalitat de Catalunya, es ni filólogo ni periodista titulado. La vicepresidenta de la generalitat de Catalunya, Joana Ortega, reconoció que en su currículum se había transcrito por error que era licenciada en psicología. La alcaldesa de Santander, Gema Igual, nunca ha sido diplomada en magisterio.

2. Empresas para las que se ha trabajado. Es bastante frecuente en los currículums mencionar empresas para las que, en realidad, nunca se ha trabajado. Iñaki Urdangarín presumía de ser profesor de política de empresa en ESADE, la elitista escuela de negocios. La actriz Ana Allen, para demostrar que estuvo en The Big Bang Theory, sustituyó la cara de otra actriz por la suya en una foto con el reparto de la serie. El comentarista de la cadena Fox, Wayne Simmons, sostenía que había sido agente de la CIA durante décadas.

3. Experiencia laboral. También puedes engordar el puesto que has ocupado en alguna organización. Por ejemplo, la exministra Leire Pajín afirmaba que formó parte del claustro de la Universidad de Alicante por una inexistente Facultad de Económicas y Sociología. Así dicho, parece que fue profesora pero, en realidad, formó parte del claustro como integrante de la cuota que corresponde a los alumnos. El chef Robert Irvine aseguraba en EE.UU. que tenía el tratamiento de Sir y que había recibido de la reina de Inglaterra un castillo como regalo. En realidad, únicamente había trabajado en el Britannia, el yate de la famila real, en su calidad de cocinero militar. Otro ministro, Bernat Soria, sostenía que trabajó con los premios nobel Erwin Neher y Bert Sakman. En realidad trabajó en el mismo instituto que los científicos alemanes, pero no junto a ellos, como parecía decir su currículum.

4. Idiomas. Dicen que los españoles mentimos siempre cuando relacionamos en nuestro currículum los conocimientos de lenguas extranjeras que poseemos. La dictadura relegó la enseñanza de idiomas, seguramente para que no nos enteráramos de que existían otras maneras de vivir distintas a la nuestra. Esa tradición ha llegado hasta nuestros días y las lenguas extranjeras se siguen enseñando mal. Fue de vergüenza ajena oír a Mariano Rajoy decirle a Cameron: "It's very difficult todo esto". Otras figuras públicas inflaron su conocimiento de idiomas, como Francisco Pérez de los Cobos, que en su candidatura al Tribunal Europeo de Derechos Humanos afirmaba poseer un buen dominio del inglés y un muy buen manejo del francés, pero pidió ser entrevistado en español, por lo que recibió un cero de la Comisión del Consejo de Europa que lo evaluó.

5. Experiencias. En tu currículum puedes contar mil batallitas, sobre todo si son difíciles de comprobar. Joseph Ellis, que consiguió el premió Pulitzer por uno de sus libros de historia, contaba a sus alumnos que había luchado en la guerra de Vietnam. Famoso es el caso de Enric Marco, que fuera presidente de una asociación de víctimas del nazismo, quien, en realidad, nunca estuvo internado en el campo de concentración de Flossenburg. María Elósegui, jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, no fue autora del anteproyecto de la Ley de Igualdad, ni siquiera participó en él, pero así lo mantenía en el currículum que envió al Tribunal.

6. Lugar de nacimiento. Para algunas personas puede ser conveniente, necesario e incluso vital falsear el lugar de nacimiento por razones de política de inmigración, eludir la xenofobia o simplemente por ser más glamuroso. El gran Tony Leblanc afirmaba haber nacido en el mismísimo Museo del Prado, del que su padre era vigilante. Hasta bien mayor, el dramaturgo Antonio Gala sostenía que era de Córdoba. Así que en su pueblo natal, Brazatortas (Ciudad Real), hay una placa que dice: "Aquí nació el escritor cordobés Antonio Gala" (y si no lo pone, debería). Y si Maduro y Obama no hubieran nacido en su país, como algunos afirmaron, no podrían haber sido nombrados presidentes.

7. Ocultación de empleos. Finalmente, hablaremos de aquellas personas que no se sienten muy orgullosas de determinados trabajos que han realizado o de determinados lugares donde han estado. Albert Rivera ocultaba que había pertenecido al Partido Popular. El fiscal mexicano de delitos electorales, Santiago Nieto Castillo, ocultó que fue asesor del Partido de la Revolución Democrática. El presidente de Smith & Wesson, James Minder, se vio forzado a dimitir por ocultar sus estancias en prisión por robo a mano armada. También fue despedido Paul Manafort, asesor de campaña de Donald Trump, por haber trabajado para gente cercana a la órbita de Putin.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Siete lugares de la provincia de Soria

En el mes de octubre de 2017 dedicamos un fin de semana a visitar la provincia de Soria que, a pesar de ser la menos poblada de España, contiene parajes y poblaciones muy interesantes. Y si no que se lo digan a Antonio Machado o Gerardo Diego.
1. Cañón del Río Lobos. Este parque natural se encuentra al norte de la provincia, se extiende durante más de veinte kilómetros y en él hay marcadas muchas rutas de senderismo. Pero nosotros únicamente visitamos la parte más conocida. Entrando por el pueblo de Ucero, dejas el coche en uno de los aparcamientos y caminas un par de kilómetros por el campo hasta que llegas a la ermita de San Bartolomé (te soplan un euro por verla) y la Cueva Grande. Sorprenden los farallones que bordean el río y en los que se aposentan los buitres, a los que puedes ver aquí muy cerca. Después visitamos la casa del parque, que es el centro de interpretación. También merece la pena subir con el coche al mirador de la Galiana, que tiene unas vistas espectaculares. Si paráis en algún bar cercano a tomar algo pedid un torrezno.
2. Ciudad de Soria. El sábado por la tarde lo dedicamos a pasear por la capital de la provincia. A lo largo de la Calle El Collado se extendía un mercado medieval, con aromas de embutidos y dulces que te alegraban el cuerpo. En esa misma calle entramos en el Casino, que alberga en su tercera planta el Museo de los Poetas, dedicado a Machado, Bécker y Gerardo Diego. En él encontramos objetos y grabaciones de aquellos que cantaron a Soria. Pasamos también por la Alameda de Cervantes, a la que llaman "La Dehesa", la Plaza Mayor y la Iglesia de Santa María La Mayor.
3. Berlanga de Duero. Elegimos para pernoctar el pequeño, pero histórico, pueblo de Berlanga de Duero, al sur de la provincia, que ha sido declarado conjunto histórico-monumental. En el paseo que pudimos dar por sus calles encontramos una preciosa fuente de cuatro caños, la enorme colegiata de Santa María del Mercado, que parece demasiado grande para el lugar donde se encuentra ubicada, y la Plaza Mayor, muy bien conservada, y donde tomamos algo en el bar Plaza, que no es un restaurante gourmet, ni mucho menos. El castillo y la muralla completan una visita preciosa a esta localidad, trufada de numerosos alojamientos rurales.
4. Las Casas de Pandreula. Este es uno de esos alojamientos. Por un precio módico puedes dormir en este pequeño hotel en el centro de Berlanga, que te sorprende cuando entras en el comedor y en las habitaciones, pues tienen un estilo moderno con un diseño muy cuidado, que contrasta con la rusticidad del entorno. El trato es profesional, aunque los dueños deberían darse cuenta de que es un sitio pequeño y los clientes oímos desde el comedor sus discusiones en la cocina. El buffet del desayuno es muy correcto.
5. Vinuesa. El domingo por la mañana paramos en este pueblo, por cuyas empinadas calles es muy agradable el paseo. Aparcamos en la carretera, cerca de la oficina de turismo, donde nos dieron un plano de la localidad. Subimos hasta la iglesia gótica de Nuestra Señora del Pino pasando por el lavadero, y después bajamos por la parte trasera del pueblo, por un palacio que han convertido en centro de mayores. Finalmente pedimos un torrezno en el bar del Hotel Alvargonzález, aunque no estaba muy allá.
6. Laguna negra. Situada en el término municipal de Vinuesa, para acceder a ella te tienen que dar permiso los guardias del parque natural donde se encuentra, pues siempre tiene muchas visitas y los aparcamientos se llenan. Si vas en verano o un día festivo debes dejar el coche y andar unos dos kilómetros cuesta arriba por la carretera o por un sendero entre pinos, hayas y robles. También hay un autobús que recorre el trayecto hasta la laguna. Pero al llegar merece la pena. Aunque por culpa de las algas la laguna ahora es verde, puedes pasear por su orilla y empaparte de naturaleza. Antes o después de ver la laguna, conviene pasar por la casa del parque, que es el centro de interpretación.
7. El Burgo de Osma. Para terminar nuestra visita, un paseíto por esta ciudad. Arrancamos en el comienzo (o en el final, según se mire) de la Calle Mayor, donde la hospedería, y recorrimos esta vía. Pasamos por la preciosa Plaza Mayor y después por los soportales que hay en la acera de la izquierda, observando las casas muy bien conservadas. Transitamos por delante del palacio episcopal y llegamos a la catedral gótica, impresionante, pero otra vez demasiado grande para el pueblo. Allí torcimos a la derecha y salimos de la ciudad por la muralla para llegar a un puente que cruza un río imaginario. Mucha gente paseaba por las calles aquella tarde de domingo y el ambiente que se respiraba era magnífico.

lunes, 12 de marzo de 2018

Siete nociones sobre "De la ética a la política", de Antoni Domènech

Tras el fallecimiento del filósofo Antoni Domènech me propongo resumir su obra "De la ética a la política. De la razón erótica a la razón inerte" (1989). Seguiremos el orden que escogió el autor en sus capítulos.

Para empezar, diremos que el libro pretende criticar la filosofía práctica moderna, poniendo la teoría de juegos al servicio de la hermenéutica filosófica. En el prefacio distingue la racionalidad erótica de la racionalidad inerte. La racionalidad erótica, que era la que se usaba en la filosofía práctica antigua, se cuestiona los deseos, mientras que la racionalidad inerte moderna supone que los deseos de los individuos ya vienen dados, por lo que Domènech propone una cultura moral racional que adopte una actitud crítica ante ellos. Ejemplo de razón inerte: Deseo ir al fútbol. Ejemplo de razón erótica: Deseo ir al fútbol, pero deseo desear ir a la ópera.

Capítulo I. Metafísica y Económica. En este primer capítulo, Doménech intenta un balance de la comprensión metafísica occidental de la economía del mundo, de su arquitectura, su arquitecto y su orden. Platón concebía el mundo como lo más bello de todo lo que ha llegado a ser, modelado por el mejor de los creadores. Si bien en el mundo hay partes que a nosotros nos parecen imperfectas, todas ellas están en función de lo que el creador ha diseñado. Los estoicos llegaron a la conclusión de que lo males son efectos colaterales de la creación. Leibniz afirma, según su comprensión occidental-cristiana del mal, que Dios ha creado el mejor de los mundos posibles, aunque en él observemos defectos, que pueden deberse a que, sin el mal, el mundo, o sería inconsistente o no tendría suficiente fuerza. Doménech aplica la teoría de juegos a este razonamiento. Si jugamos al juego del reino de la gracia comprobaremos que el mal en este mundo es necesario para que el hombre alcance la salvación en el otro mundo.

Capítulo II. Virtud, felicidad y libertad en el ocaso de la polis. En este capítulo Domènech se propone reconstruir las líneas principales de fuerza de la cultura filosófica clásica, en concreto, su racionalidad erótica, que ha quedado sepultada por la metafísica moral cristiana. Es central el concepto de tangente ática que el autor encuentra en la ética Socrática de Platón y Aristóteles, definido como el equilibrio entre los objetivos privados y los bienes públicos, que se puede reducir a la ecuación virtud = felicidad = libertad. Aplicando la teoría de juegos, Domènech diserta sobre las preferencias de primer y segundo orden y cómo el hombre feliz aristotélico conoce las reglas de la buena vida pero es capaz de saltárselas de vez en cuando. Pero la ética socrática ignora la vida productiva. El estoico, sin embargo, conoce las preferencias de tercer orden, por las que el individuo puede cambiar sus preferencias interiores para adaptarse al contexto social en que se encuentra. Por último, según la teoría de Calicles, que adoptaría Nietzsche, el único patrón de la conducta humana es el interés propio. El fuerte domina al débil. Pero ese hombre fuerte, que no tiene preferencias de segundo orden, esa bestia rubia, que tiraniza a los demás, también se tiraniza a sí mismo.

Capítulo III. De la virtud antigua al soberano moderno. Doménech quiere describir aquí la pérdida cristiana de la virtud antigua. Al contrario que los estoicos, los cristianos pretenden vencer al mundo con el sufrimiento, es decir, sin modificar ni el mundo ni las preferencias de primer orden del individuo. Para soportarlo, el cristiano apela al auxilio de la gracia divina, por lo que no necesita de las preferencias de segundo orden. En la Baja Edad Media, el aumento de la población propicia la especialización y el comercio, que necesita de leyes y de una autoridad. Así se forman los Estados-nación europeos. Este es el uso imperial del cristianismo, que emula en el orden social de la Tierra el orden natural de la creación. Pero, tras el descubrimiento de América, ese orden social "natural" se tambalea, apareciendo el escepticismo. De ahí parte Hobbes para su concepción privativa (egoísta) de la naturaleza. Domènech vuelve a aplicar la teoría de juegos para darse cuenta de por qué los "hombres de naturaleza" vivirían permanentemente en conflicto si no apelaran a una autoridad soberana por encima de ellos que los lleve a cooperar. Por eso, para Hobbes, no hay sociedad sin Estado.

Capítulo IV. Orden natural y virtud republicana moderna. La filosofía práctica moderna desea restaurar la armonía clásica entre bien privado y bien público. Tres tradiciones filosófico-prácticas lo intentaron entre el siglo XVII y el XVIII: La fusión republicana moderna que, por ejemplo, formuló Rousseau en su "Contrato Social"; la identificación natural protoliberal, que reconoce un sistema de derechos naturales de propiedad y deja actuar al mercado, pero que tiene consecuencias negativas, sobre todo, que los propietarios de los medios de producción fijan el conjunto de oportunidades de los desposeídos; finalmente, la identificación indirecta postabsolutista reconoce que existen ámbitos importantes de la vida social a los que no se les puede aplicar el principio de exclusión característico del mercado, que son los bienes públicos, aquellos que regulan y protegen el derecho de propiedad y la libertad de intercambio mercantil.

Capítulo V. Del reino artificial de la gracia al reino natural de la gracia. Distingue el autor aquí las diferencias entre el poder absolutista, que juega al juego del reino artificial de la gracia, y el poder liberal, que juega al juego del reino natural de la gracia. En el modelo absolutista, el juego es idéntico al del juego del reino de la gracia del primer capítulo. El soberano actúa como un Dios al que los súbditos obedecerán siempre. En el modelo liberal, la conclusión del juego es que se debe llegar a una negociación antes de que el pueblo otorgue el poder al soberano, lo que hará que este se someta a las leyes. Tendremos entonces el gobierno de la ley, el Estado de Derecho. Pero Domènech nos enseña, valiéndose nuevamente de la teoría de juegos, que el estado liberal contiene una clara amenaza de autoritarismo. Tres líneas se han utilizado para salvar al reino natural de la gracia de ese autoritarismo: la primera es oponer el pueblo organizado al soberano; la segunda es buscar un mecanismo constrictor, que es la economía de mercado; la última estrategia sería comportarse en política como en el mercado, crear un "mercado político". No obstante, estas tres estrategias fracasan, haciendo imposible que el liberalismo cumpla sus promesas.

Capítulo VI. Sobre el republicanismo "absolutista" de Rousseau y el republicanismo "liberal" de Kant. El juego de la virtud Rousseauniana demuestra por qué Rousseau propugna que la mayoría de los ciudadanos deben ser virtuosos para que el Estado republicano se mantenga. Lo que la virtud rousseauniana consigue con la teoría política absolutista, lo consigue la virtud kantiana con la teoría política liberal. Kant distingue el individuo inteligible, determinado por la virtud, del individuo empírico, que busca la felicidad. Rousseau intenta evitar al soberano del absolutismo político trasladándolo al interior del alma del ciudadano, igual que Kant traslada al interior del alma al soberano invulnerable del liberalismo político. Pero su tradición cultural cristiana, que les hace buscar un soberano dentro del alma, les impide conseguir que los individuos resuelvan el dilema del juego del prisionero contra sí mismos, como se conseguía mediante la virtud ática de tradición socrática.

Capítulo VII. Sobre la filosofía clásica alemana como respuesta al fracaso de los "demonios inteligentes" de la modernidad. Kant, en su crítica del liberalismo, sostenía que, bajo una constitución adecuada, incluso demonios inteligentes se comportarían como buenos ciudadanos, pero él quiere personas moralmente buenas, no solamente buenos ciudadanos. Desde entonces, la filosofía clásica alemana intentó resolver el problema planteado por Kant. Schiller y Feuerbach sacrifican el criticismo para salvar la síntesis, al abrazarse con la naturaleza, elaborando un concepto de naturaleza amigo de la libertad del hombre. Shopenhauer prefiere sacrificar la síntesis y salvar el criticismo, salvar la virtud a costa de la felicidad, elaborando un concepto de libertad ajeno a la naturaleza. Fichte, Schelling y Hegel se aferran a Dios para salvar ambas cosas, elaborando un concepto de Dios que garantice un desarrollo de la naturaleza compatible con la libertad humana. Esta última es la visión trágica de la historia de Kant, que continuó en Hegel y Marx, la idea de una historia que avanza por sus peores lados, pero que conducirá al advenimiento en la tierra del bien supremo. Así vuelve la filosofía clásica alemana al terreno del éthos antiguo.

A modo de conclusión. La cultura moderna quiere satisfacer los deseos de los hombres sin antes saber cuáles son. Esa es la consecuencia de sustituir la razón erótica clásica por la razón inerte moderna. Necesitamos una cultura moral que permita la elección consciente del futuro de la humanidad. A este cambio se oponen obstáculos de información, de motivación y de conducta. Las principales ideologías morales contemporáneas ignoran el problema de la información que, para nuestro autor, es fundamental. Domènech critica la solución que a este problema ha encontrado el utilitarismo. Este tiene las limitaciones informacionales que Arrow probó en sus teoremas de imposibilidad racional de elección social. Estas limitaciones sólo podrían ser solventadas con mayor información sobre los deseos y preferencias de los individuos. También somete nuestro autor a un repaso crítico la ética de Rawls y la ética comunicativa de Habermas.

martes, 6 de febrero de 2018

Siete cortometrajes que me gustaron

Me gustan mucho los cortometrajes. Son pequeñas pildoritas de cine que pueden ser muy dulces. Es una pena que en las salas sea ya casi imposible verlos, salvo en festivales. Aquí dejo mis comentarios sobre algunos de mis preferidos. Cuando me he puesto a repasar he caído en la cuenta de que hay muchos y muy buenos cortos, muchos de ellos españoles. Así, he dejado fuera Mirindas asesinas, Aquel ritmillo, La concejala antropófaga, Esposados, Perturbado, Pipas o Campeones, que también son muy buenos.

1. La cabina (1972). Para empezar, un cortometraje largo, de 34 minutos. La vi de niño, y desde entonces, como mucha otra gente, no entré en una cabina con tranquilidad. Pero tampoco en ascensores o baños públicos. Esta pequeña obra maestra, dirigida por el a veces denostado, pero siempre eficaz, Antonio Mercero, retrata el miedo a quedarnos encerrados, pero puede ser interpretada también como una parodia de la existencia humana. Gran relato de terror psicológico, con tintes kafkianos, algunos la consideraron una metáfora de la dictadura franquista. Destaca la interpretación casi muda de López Vázquez. Nota de 7,5.

2. Vincent (1982). Tim Burton refleja ya en este cortometraje ese mundo interior que posteriormente desarrollaría en sus siguientes películas. La historia, realizada en animación stop-motion, del niño que se cree Vincent Price, está narrada en verso, al estilo del poema "El cuervo", de Edgar Allan Poe. Sin embargo, la estética no es la de las películas de Roger Corman en las que trabajó el mítico y terrorífico actor. Burton utiliza el blanco y negro para acercarse más al expresionismo alemán de Wiene o Murnau, otra de las épocas doradas del terror cinematográfico. Nota de 7,5.

3. El secdleto de la tlompeta (1995). Aunque ha realizado grandes cortos, para mí este es el mejor de Javier Fesser. Con su particular humor, cañí y desmesurado, nos desvela el secreto que guarda la persecución de un gasolinero por parte de una pareja de la guardia civil, en una aventura trufada de histriónicos personajes de la fauna rural hispana. Todo tan absurdo como mi descripción de la película. Un 7.

4. Allanamiento de morada (1998). Mateo Gil, quien ya había sido guionista de Tesis y Abre los Ojos, firma este magnífico y muy inteligente trabajo, sobre dos vendedores de enciclopedias que, materialmente, asaltan a una mujer en su casa, en la época en que la publicidad todavía no llegaba por Internet. El trabajo de guion es finísimo y en él nos vemos reflejados, pues a casi todos nos han engañado alguna vez con este tipo de estrategias comerciales. Una dirección firme, cuyo ritmo de montaje se va acelerando según se consuma el "atraco", y tres actores muy solventes, proporcionan al espectador uno de esos ratitos de incomodidad que tanto me gustan. Nota de 6,5.

5. 7:35 de la mañana (2003). Este pequeño musical con tintes de comedia negra, que dirige y protagoniza Nacho Vigalondo, fue nominado al Oscar de Hollywood. No se puede contar la trama para no revelar los chistes, pero como dura ocho minutitos, se ve con agrado al principio y con sorpresa al final. El director esboza aquí el sentido del humor tan peculiar que tendrán sus posteriores largometrajes. Para mí, un 7.

6. Éramos pocos (2005). También nominado al Oscar, este cortometraje de Borja Cobeaga trata con humor el tema del reparto de las tareas domésticas, y como un marido y un hijo abandonados deben buscarse la vida. Pero va un poco más allá, porque habla también de las relaciones familiares y el abandono de los ancianos, pues estos vagos deciden ir a buscar a la suegra y abuela para tener otra criada gratuita. Muy divertido. Nota de 7.

7. La dama y la muerte (2009). El primer corto en 3D de la historia del cine español fue dirigido por Javier Recio, ganó el Goya y fue nominado al Oscar. A pesar de ser una comedia de tortazos (slapstick), trata un tema muy serio, como es el de la muerte digna y el llamado encarnizamiento terapéutico, es decir, la lucha de algunos médicos por alargar un poco la vida a personas que van a morir. Aquí la muerte es el bueno de la película, que quiere llevar a una anciana con su marido, mientras el médico se empeña en retenerla en esta vida contra su voluntad. Un 7.

martes, 23 de enero de 2018

En la casa

¿Cuánto tiempo llevamos en la casa? Una semana, quizás diez días. He perdido la cuenta, aunque intenté hacer una marca en la pared de mi cuarto cada vez que despertaba. Pero no podemos abrir las ventanas y, aunque las abriéramos, no sé si sabría distinguir la noche del día. El frío es tan intenso que la cara de María se mantiene fresca y lozana. Cada vez que paso por la puerta de su habitación la veo ahí, sentadita, y parece que me va a saludar.

La rutina es la misma todos los días. Nos levantamos, comprobamos que siguen ahí fuera, intentamos encontrar algo de comida por todos los rincones, chuperreteamos las bolsas vacías, bebemos agua de las estalactitas que cuelgan del techo del bajocubierta y nos sentamos a esperar. Ya no nos apetecen los naipes, porque los juegos para tres no son divertidos, así que sesteamos durante casi todo el día o hablamos en susurros sobre imposibles planes de futuro.

Deben de haber pasado veinte días y el hambre es insoportable, así que decidimos comernos la parte que dejaron de María. El primer día le toca a Hans hacer los filetitos. Hemos calculado que podemos aguantar tres meses así. Después, si no se han marchado, nos jugaremos al póquer quién muere primero (yo prefiero que sea Hans, que todavía tiene algo de grasa en el cuerpo).

Vale, ya me he hartado. No ha sido tan adrenalínico como prometían. Más bien un poco aburrido. Como tengo más hambre que el perro del afilador, salgo de la casa y pasaré los dos últimos días de vacaciones entre la piscina y el bufet libre del hotel.