martes, 31 de marzo de 2020

Siete grandes epidemias de la historia

El Coronavirus humano es la primera pandemia del siglo XXI, pero durante toda la historia de la humanidad se han sucedido grandes epidemias que han acabado con millones de personas. Vamos a repasar algunas de las más relevantes.

1. Plaga de Justiniano. Entre el año 541 y hasta que se mitigó a mediados del siglo VIII, pudieron morir en Europa cerca de 50 millones de personas de esta enfermedad, bautizada con el nombre del emperador bizantino que reinaba en sus inicios. Parece que se trataba de un tipo de peste bubónica, causada por una bacteria que salta de los parásitos de los roedores (en este caso las ratas negras) a los humanos. La denominación de este tipo de peste obedece a los bubones (ampollas) que provoca. Seguramente nació en el este de África, trasladándose desde allí a Egipto y al Mediterráneo.

2. Peste negra. A mediados del siglo XIV, la peste negra pudo matar hasta a 85 millones de personas. Es una bacteria que solían transmitir las pulgas desde las ratas a los humanos. Parece que se inició en Asia, y era muy letal. Se ha publicado que acabó hasta con un 60% de la población europea. Producía fiebre alta, tos, sangrado, bubones y gangrena en pies y manos. Algunos autores la identifican con la peste bubónica, pero otros las consideran enfermedades diferentes.

3. Viruela. Apodada el ángel de la muerte, esta enfermedad mató a más de 300 millones de personas. Se habla de ella desde 10.000 años antes de Cristo. Especialmente trágica fue su extensión en América tras la llegada de los españoles y en la Europa del siglo XVIII, donde acabó con 60 millones de personas. Fue la primera enfermedad para la que se creó una vacuna. Mary Montagu introdujo en Occidente los beneficios de inocularse pus de viruela procedente de las vacas, al observar esta práctica entre los habitantes del Cáucaso, cuando ya era común en África, India y China. Pero poca gente le hizo caso. Tuvo que ser un hombre el que se llevara todo el mérito casi noventa años después. Actualmente la viruela se considera erradicada.

4. Gripe española. Se calcula que la gripe que asoló el mundo desde 1918 pudo matar hasta a 100 millones de personas en dos años, aunque la cifra varía mucho según los autores. El principal brote parece situarse en los Estados Unidos de América en 1918, y su origen, en 1906 en Francia o en Gran Bretaña, pero fue en España donde se informó más sobre la enfermedad. Los demás países, al estar involucrados en la primera guerra mundial, censuraron la información para no desmoralizar a su población. La gripe española fue muy peligrosa, pues mataba tanto a adultos como a ancianos o a niños.

5. Gripe asiática. En abril de 1957 de inició en China el contagio del Influenzavirus A H2N2. Se extendió por todo el mundo durante los siguientes meses, llegando a África, Europa y América. La enfermedad fue producto de la mutación de un virus aviar que afectaba a los patos, y se llevó por delante a un millón de personas.

6. SIDA. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida o virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) provoca que nuestro sistema inmunitario deje de funcionar. A pesar de que únicamente se transmite mediante el contacto directo con mucosas o sangre ha matado a más de 25 millones de personas en los últimos cuarenta años y todavía sigue haciéndolo. Como tantas enfermedades ha sido utilizada por algunos grupos para ofender y denigrar a otra parte de la población, en este caso a los homosexuales. Algunas personas que se dicen religiosas sostienen aún que la enfermedad es un castigo divino para los desviados.

7. Sarampión. Este virus ha matado a unos 200 millones de personas desde hace 3.000 años. En la actualidad, y gracias a las vacunas, está casi erradicado de Europa, pero en África sigue acabando con la vida de niños. No hace ni dos años que en el Congo murieron más de 6.000. Desde hace un tiempo, y "gracias" a los antivacunas, se ha notado en repunte de casos en algunos países, como Estados Unidos, Alemania o Venezuela. En Abril de 2019, la ciudad de Nueva York declaró emergencia pública una epidemia de sarampión que nació en las comunidades judías ortodoxas.

jueves, 19 de marzo de 2020

Siete nociones clave sobre el salario de eficiencia

El salario de eficiencia es la teoría de los economistas Shapiro y Stiglitz para explicar una parte del desempleo que se produce en las sociedades capitalistas. Intentaremos dar siete breves pinceladas sobre el mismo:

1. Se encuadra en el neokeynesianismo, doctrina que pretende aunar las ideas de John Maynard Keynes con otras procedentes de la escuela neoclásica, y fue dominante entre el año 1950 y el 1980, resurgiendo con cierta fuerza a partir del 2000. La idea fundamental del neokeynesianismo es que el pleno empleo en la sociedad de mercado no se consigue automáticamente (la mano invisible no funciona). Por ello, y para que la economía se comporte como los clásicos predijeron, los gobiernos deben orientar sus políticas a conseguir el pleno empleo, es decir, deben intervenir en la economía, pero sólo hasta un cierto punto.

2. Definición. El salario de eficiencia son los emolumentos por encima de la media que algunos empresarios pagan a sus empleados para conseguir que realicen un esfuerzo mayor en el trabajo. Los trabajadores que cobran un salario de eficiencia se ven estimulados a dar de sí lo máximo, para poder permanecer en una empresa que paga más que el resto. Así, la teoría afirma que salario y productividad mantienen una relación directa. En los mercados laborales en los que se pagan salarios de eficiencia no rige la ley de la oferta y la demanda.

3. Salario de reserva. Es aquél salario que se encuentra en el punto medio de equilibrio del mercado. Es el salario mínimo que está dispuesto a aceptar un trabajador de un sector determinado. Por debajo de ese punto preferirá quedarse en casa. Por encima de ese punto estamos hablando ya de un salario de eficiencia. Un trabajador que recibe un salario de reserva no pierde nada si le echan y se marcha a otra empresa. Por eso, quien tiene un salario de reserva, según esta teoría, hará el mínimo esfuerzo en su puesto de trabajo.

4. Shirking. Creo que debemos traducir este vocablo al español como "escaqueo". Una de las finalidades del salario de eficiencia es evitar precisamente que los trabajadores se escaqueen en sus puestos de trabajo. En todos los trabajos se fuma, se decía hace treinta años en las oficinas. Si un trabajador fuma mucho en el trabajo, será despedido. Si cobra un salario de eficiencia no querrá que lo echen, porque lo normal es que la siguiente empresa que lo contrate le pague menos. Entonces, procurará escaquearse poquito. O que no le pillen.

5. Rotación. La teoría del salario de eficiencia intenta también reducir la rotación de los trabajadores de una empresa. Si los empleados cobran una salario por encima de la media no buscarán otro trabajo y no habrá que contratar nueva mano de obra. Hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la tasa de rotación de una compañía, mayores son sus costes. Si tienes empleados excelentes, querrás conservarlos. Para ello debes pagarles un salario acorde a su excelencia.

6. Otra de las dificultades que pretende soslayar el salario de eficiencia es la selección negativa, que consiste en la dificultad de las empresas para contratar a los mejores por no disponer de suficientes datos. Pero si una compañía ofrece un salario de eficiencia, muchos trabajadores ya empleados solicitarán el puesto. De esta manera, la empresa tendrá más candidatos entre los que elegir, por lo que es más probable que escoja a los mejores.

7. Otras ventajas. El salario de eficiencia es bueno para demostrar la confianza en los empleados. Algunos trabajadores que tienen que manejar material sensible o dinero deben ser recompensados por ello. El salario de eficiencia tiene también buenas consecuencias psicosociales, porque ayuda a mantener la moral alta. Incluso en países poco desarrollados ayuda a la buena nutrición de la población más desfavorecida.

jueves, 5 de marzo de 2020

Siete dolencias que me aquejan

No me encuentro bien. Padezco una serie de enfermedades que hacen mi vida un poco más difícil que la de las demás personas. Pero no me quejo. Bueno, sí me quejo. Os contaré mis males, antes de que se me olviden:

1. Hemorragias retinianas. Esa mancha rara que tengo en el ojo derecho es porque me sangra por dentro. El sangrado provoca que no vea muy bien y que tenga puntos ciegos en mi visión, lo que hace que no vea algunas cosas que están delante de mí y conduzca raro. Ya no me atrevo a viajar por autopista. Por la ciudad me apaño, pero he tenido cuatro golpes en el último año. Me están tratando con esteroides. Ja.

2. Anomia. Se me olvidan los nombres. Es un tipo de afasia. Lo recuerdo todo (todo lo que recuerdo), pero se me olvida cómo se llaman las cosas. Por ejemplo, digo: "Dame el cacharro ese" o "Esta... tú, pon esta cosa encima de aquella". Casi siempre me entienden. Como les han dicho a mis allegados que me hablen con oraciones cortas, me tratan como si fuera tonto.

3. Disartria escandida. Mi manera de hablar es un tanto peculiar. Pronuncio cada palabra como una pequeña detonación, que da paso a otra detonación en la siguiente palabra o en la siguiente sílaba. Por eso mi discurso suena atropellado, acelerado y a veces inconexo. Algunos piensan que por eso no rijo bien pero, simplemente, es que no controlo mis músculos faciales de manera adecuada.

4. Parkinson. Todos sabéis lo que es esta enfermedad. O creéis que lo sabéis. Pero no sólo es el temblor de las manos y la cabeza. Es también la lentitud de movimientos, la falta de olfato y el dolor, que no se ve, en las piernas, en la espalda y en la cabeza.

5. Psicosis. Mi médico dice que la padezco, que he perdido el contacto con la realidad, que tengo alucinaciones. Yo lo que pienso es que mi forma de ver la realidad es distinta a la de las personas "normales", porque yo soy una persona especial. Y si no, pregunten a cualquiera de los millones de seguidores que tengo repartidos por el mundo. Yo sé cuál es la realidad, pero la realidad no sabe quién soy yo.

6. Hematoma auris. Suena mejor en latín. Se trata de la oreja de coliflor. Se me ha muerto el cartílago de ambas orejas. Por eso lo tengo doblado y arrugado y tiene esa forma tan rara. Aunque antiguamente la oreja de coliflor se tenía como un signo de valor, últimamente se asocia a poca capacidad mental, por lo que me gusta llevar el pelo largo para taparlas.

7. Encefalopatía crónica traumática. También llaman Punch Drunk a la enfermedad neurodegenerativa que me produce alguna de las anteriores dolencias que he descrito. Dicen que es por haberme dado muchos golpes en la cabeza, pero yo he recibido muy pocos. Si no que se lo pregunten a todos aquellos que dejé tumbados en la lona. Mi cabeza todavía funciona con claridad. Puedo ver claramente que los homosexuales son peores que los animales. Los animales saben distinguir entre machos y hembras, pero los homosexuales no.

martes, 25 de febrero de 2020

Siete películas sobre clases sociales (que me gustaron más que Parásitos)

Mucho se está hablando sobre Parásitos y su feroz crítica de las diferencias sociales. A mí me han gustado las peripecias que se relatan en ella y cómo están rodadas, pero encuentro que a la cinta le falta alma, que el creador siente por sus personajes la misma empatía que el entomólogo por los insectos que pincha en alfileres. Por eso voy a relacionar siete películas que me conmovieron y que abordan el conflicto social a pequeña escala.

1. El sirviente (Joseph Losey) (1963). Un manipulador mayordomo consigue ir dominando la vida de su señor, aprovechando sus debilidades sexuales, que apuntan a ser variadas. El criado, parece que con la intención de convertirse en el amo de la casa, consigue que también trabaje en ella una supuesta hermana suya. Tengo la impresión de que Bong Joon-ho ha visto esta película. Si bien es un poquito pedante y artificiosa, mantiene la tensión y el agobio casi todo el tiempo. Pretende enseñarnos lo relativamente fácil que puede ser cambiar los roles sociales, si eres listo y lo intentas. Nota de 7,5.

2. Adivina quién viene a cenar (Stanley Kramer) (1967). Comedia honesta que trata didácticamente el controvertido tema del las relaciones interraciales. Nos presentan un hombre negro perfecto, hecho a sí mismo, que ha escapado de sus orígenes, pero que sigue siendo mirado por encima del hombro por aquellos cuyas familias llevan mucho tiempo entre las clases altas. Quiere casarse con una jovencita blanca, cuyos padres, que la han criado con sólidas convicciones morales, se tendrán que enfrentar a sus contradicciones. El choque de clases sociales se hace patente cuando entran en escena los padres de él o la criada de la familia, personajes afroamericanos que, sin embargo, recelan de la igualdad. Nota de 7,5.

3. Barry Lyndon (Stanley Kubrick) (1975). Una obra que nos ofrece algunas de las más bellas imágenes de la historia del cine narra, desde un punto de vista cínico, que duda de la bondad de la especie humana, el ascenso y caída social de un aventurero irlandés en el siglo XVIII. Barry Lyndon es el advenedizo por excelencia, el parveno que accede, mediante la picaresca, a una clase social que no le pertenece por nacimiento. Sin embargo, nuestro protagonista nunca se integrará del todo en las clases altas y volverá a la posición que le corresponde. Nota de 8.

4. Lejos del cielo (Tod Haynes) (2002). En la sociedad norteamericana de los años 50 del siglo XX, donde domina el racismo y la intolerancia sexual, una mujer acomodada deberá enfrentarse a una crisis matrimonial. Está rodada al estilo de los grandes melodramas de Douglas Sirk, pero siendo más directo, aunque menos sugerente, en los temas tratados, como las relaciones homosexuales o interraciales. Destaca la relación de amor que la protagonista entablará con su jardinero negro, haciendo saltar por los aires todos los convencionalismos sociales de la pacata, provinciana, hipócrita, intolerante y ultraconservadora sociedad en la que vive, enseñándonos el reverso del sueño americano. Nota de 7.

5. Distrito 9 (Neill Blomkamp) (2009). Sudafricano tenía que ser este thriller de ciencia ficción realizado con brío que nos presenta una metáfora sobre el apartheid, en la que los excluidos son extraterrestres, víctimas del especismo. Retrata a los seres humanos como xenófobos, racistas y mezquinos, pero consigue que te pongas en la piel de los discriminados, cuando el protagonista se empieza a convertir en uno de ellos. Nota de 7.

6. Criadas y Señoras (The Help) (Tate Taylor) (2011). Amable recreación de la vida de las criadas negras de familias adineradas del sur de Estados Unidos, que quizá, con su tono melodramático, desdibuje un poco el horror del racismo. No obstante, divierte y emociona, aunque usa algunos truquillos para conseguirlo. Refleja muy bien la discriminación múltiple que sufren estas mujeres por su raza y por su sexo. Este tipo de discriminación (también llamado interseccional) no llegarán a sufrirlo ni una mujer blanca ni un hombre negro. Por otro lado, es interesante el retrato de la clase alta, que no ve lo que no quiere ver, tapándose los ojos (y la nariz) para asomarse a la miseria. Nota de 7,5.

7. Roma (Alfonso Cuarón) (2018). Película cuidadísima en lo formal, que relata un año en la vida de unas criadas que trabajan en una colonia de clase media mejicana de los años setenta del siglo XX, pero que a la vez se convierte en el retrato de cualquier sociedad, pues en todas hay gente arriba y gente abajo. La discriminación racial y de clase que existe en México hacia los indígenas existe también en todas las sociedades del mundo. Igualmente nos muestra de una manera cruda la relación de poder entre géneros, y ahí ya no sólo se discriminada a la criada, sino también a la señora. Encontramos en la película, además, una reivindicación del trabajo doméstico, que tiene un tanto de esclavitud disfrazada. Nota de 8.

jueves, 13 de febrero de 2020

Siete juicios famosos de la historia

Vamos a recordar algunos juicios, reales o legendarios, que han sido famosos a lo largo de la historia, por su trascendencia o por su originalidad.

1. Juicio de Sócrates. El filósofo ateniense fue juzgado y condenado por corromper a los jóvenes, enseñándoles el pensamiento filosófico. Como era tan hábil en el uso de la palabra, parece que el jurado tachó sus enseñanzas de charlatanería falaz, quizá siguiendo la caricatura que de él había hecho Aristófanes en sus comedias Las nubes, Las aves y Las ranas. Sócrates era también muy crítico con la democracia, lo que le granjeó no pocas enemistades. Fue juzgado además por no creer en los dioses oficiales e inventarse los suyos propios, refiriéndose al daimon, o voz mística interior que guiaba sus acciones. El filósofo se mostró altanero en el juicio, lo que seguramente influyó en la sentencia condenatoria. En realidad, el juicio fue poco imparcial, pues no se le permitió contar con abogado defensor. Sócrates fue condenado a pena de muerte. En lugar de seguir los planes de huida pergeñados por sus amigos, cumplió la sentencia, tomando cicuta.

2. Juicio de Jesucristo. Según dice La Biblia, Jesús fue juzgado hasta seis veces en una sola noche. Me río yo de los juicios exprés. En primer lugar fue llevado ante los líderes religiosos judíos acusado de blasfemia, pues había afirmado ser el Mesías, el Hijo de Dios. Anás, el sumo sacerdote saliente, y después Caifás, sumo sacerdote entrante, decidieron llevarlo ante el Sanedrín, la asamblea de los líderes religiosos, donde lo condenaron a muerte. Pero el Sanedrín no tenía autoridad para condenar a nadie a la pena capital. Por ello enviaron a Cristo ante las autoridades romanas, acusado de incitar a la gente a la revuelta, al proclamar su condición de rey. Pilatos, el gobernador, se lavó en un principio las manos y lo envió a Herodes, el rey de Galilea, quien no quiso asumir la responsabilidad política, por lo que lo devolvió a Pilatos. Este, tras flagelar a Jesús, lo condenó a muerte, parece ser que a petición popular.

3. Juicio de Galileo. El enfrentamiento entre ciencia y religión viene de lejos. En 1633, Galileo Galilei fue juzgado en Roma por la inquisición, a causa de su defensa del modelo de Copérnico, en el que se planteaba que la Tierra y el resto de los planetas giraban alrededor del Sol. Este modelo contradecía al de la iglesia, que consideraba que la Tierra se encontraba fija en el centro del universo. Galileo fue sentenciado por vehemente sospecha de herejía, siendo obligado a abjurar de sus creencias y a arresto domiciliario de por vida o, en caso contrario, a morir en la hoguera. Eligió la primera opción. La leyenda, probablemente falsa, cuenta que, tras abjurar arrodillado se levantó y, dando una patada en el suelo, dijo: "y sin embargo se mueve", refiriéndose a la Tierra. En 1992, el Papa Juan Pablo II reconoció el error de la iglesia. Pensad un momento que, en aquél tiempo, no existía todavía la libertad de pensamiento. En nuestros días no se condenaría a Galileo ni aunque estuviese equivocado. ¿O sí?.

4. El juicio del mono. En 1925, un maestro del estado de Tennesee, Estados Unidos, fue juzgado por enseñar la teoría de la evolución de las especies de Darwin, ya que en dicho Estado se había aprobado una ley que prohibía "la enseñanza de cualquier teoría que niegue la historia de la Divina creación del hombre". Por supuesto que Darwin no defiende que el hombre desciende del mono, sino que el hombre y el resto de primates desciende de un tronco común. La iglesia se ha encargado siempre de tergiversar sus teorías. El juicio enfrentó durante once días a dos de los mejores abogados del país y tuvo una gran repercusión mediática. La verdad es que el jurado deliberó únicamente durante ocho minutos, declaró al maestro culpable y lo condenó a una simbólica multa de 100 dólares. La apelación rebajó la multa a 1 dólar, sin entrar tampoco en el fondo del asunto. La enseñanza del darwinismo sigue siendo un tema debatido en los Estados Unidos.

5. Los juicios de Núremberg. Trece procesos juzgaron entre 1945 y 1946 a los dirigentes y colaboradores del régimen de Adolf Hitler. El primero y principal de ellos fue el que juzgó a los 24 principales mandamases nazis capturados por las fuerzas aliadas. Los cargos fueron crímenes contra la paz, violación de las leyes y usos de guerra y crímenes de lesa humanidad. Los acusados eran grandes jerifaltes, como Göring, Rudolf Hess, Alfred Rosenberg, von Ribbentrop o von Papen. La mayoría fueron condenados a muerte o a cadena perpetua. Otros procesos juzgaron a los médicos, a los ministros, a los jueces y a otros miembros del aparato del Tercer Reich. Se ha puesto en duda la legitimidad del Tribunal, creado ex profeso para la ocasión, sin respaldo internacional alguno, una especie de justicia del vencedor.

6. El juicio a El amante de Lady Chatterley. D. H. Lawrence había impreso privadamente su novela en 1928 en Florencia, pero en el Reino Unido sólo se habían publicado versiones que recortaban el sexo explícito. En 1960, en virtud de la Ley de Publicaciones Obscenas de 1959, se procesó a la editorial Penguin por publicar el texto íntegro, pero fue absuelta tras el testimonio de numerosos expertos, que reconocieron el mérito literario de la obra. Si queréis mi poco cualificada opinión, el estilo modernista de Lawrence me gusta. He leído también El pavo real blanco, Hijos y amantes, El arco iris y Mujeres enamoradas. En todas ellas se puede encontrar una mirada muy interesante a la sociedad inglesa y a la confrontación entre clases sociales. En cuanto al sexo, El amante de Lady Chatterley no me parece en absoluto obscena. Simplemente relata, entre otras muchas cosas, cómo vive el sexo una mujer. O como pensaba un hombre de principios del siglo XX que vivía el sexo una mujer. Creo que su mirada se encuentra ahora bastante anticuada.

7. El juicio de O. J. Simpson. El juicio penal más publicitado de la historia, celebrado entre 1994 y 1995, acusó al actor y exjugador de fútbol americano del asesinato de su esposa y de un amigo de ella. Las evidencias parecían claras, la escena del crimen estaba llena de pistas, la prueba del ADN (nueva en aquellos tiempos) dio positiva. Pero el gran equipo de abogados del actor, jugó las cartas del racismo (su mujer era blanca y él negro) y la mala praxis en la investigación. Después de once meses de juicio, un jurado de doce personas, en el que había nueve afroamericanos y un hispano, deliberó únicamente durante cuatro horas para declararlo inocente. La serie de televisión El pueblo contra O.J. Simpson repasa la vida del acusado y el juicio. La escena en que O.J. huye con un todoterreno blanco por las autopistas californianas y la escena del guante han quedado para los anales de la historia.

domingo, 2 de febrero de 2020

Siete lugares de Rascafría

Una de las excursiones que realizo casi todos los inviernos me lleva al pueblo de Rascafría, situado en un paraje bellísimo de la Sierra de Guadarrama. Os contaré algunos de los lugares que más me gustan de la pequeña localidad madrileña.
1. Puerto de Cotos. La mañana de mis excursiones serranas suele comenzar subiendo con el coche hasta el Puerto de Cotos, que separa las provincias de Madrid y Segovia. Allí puedes aparcar, dar una vuelta, hacer esquí nórdico o, simplemente, tirarte en trineo por las laderas. Desde Cotos se puede subir, en coche o a pie, a la estación de Valdesquí, situada un par de kilómetros más arriba. También desde Cotos parte un sendero de unos tres kilómetros que, en un paseo precioso, adecuado también para los niños, te lleva hasta la Laguna de Peñalara.
2. Restaurante Los Claveles. Después de una mañana de sano ejercicio al aire libre hay que reponer fuerzas. El lugar que más me gusta de Rascafría es este restaurante, que tiene una carta muy sencilla pero de muy buena calidad, basada en la caza, la carne, la verdura y las setas, además de tener unos postres caseros riquísimos. El cochinillo y el cordero son espectaculares. La morcilla y las croquetas, de lujo. También puedes comer lomo de jabalí, una carne que no se encuentra en cualquier sitio. Es obligatorio reservar, porque los fines de semana está siempre lleno de grupos de excursionistas.
3. Paseo por el río Lozoya. A pocos metros del restaurante circula, cantarín, el río Lozoya. Por ello, mi costumbre es, después de comer, pasear por su orilla y verlo saltar las rocas, rodeado por un tupido pinar, donde los niños urbanitas disfrutan y se sorprenden de las pequeñas maravillas que ofrece la naturaleza.
4. Monasterio de El Paular. Andando, andando, hacia el centro del pueblo, llegarás al Monasterio cartujo de El Paular (también puedes ir en coche). Está bonito por dentro aunque hay que pagar por visitarlo. Al otro lado de la carretera, justo enfrente, está la zona recreativa de Las Presillas, con sus piscinas naturales donde en el verano te puedes dar un baño, si el número ingente de bañistas te lo permite. En inverno es muy agradable pasear por el camino y, si eres andarín, adentrarte en el bosque finlandés, donde encontrarás abetos, chopos y abedules, además de un precioso estanque.
5. Chocolate San Lázaro. Ya anochecido apetece pasear por las tranquilas calles de Rascafría, y entrar en algunos de sus establecimientos. Uno que no debes dejar de visitar es este obrador de chocolate, en el que encontrarás una variedad ingente de preparaciones, tanto tradicionales como innovadoras, que tienen como base el cacao. Si vas antes de navidad podrás comprar turrones muy originales. El aroma que desprende ya alimenta, pero seguro que compras alguna tableta o alguna bolsita con bombones que mezclan el chocolate con frutos del bosque, frutos secos, frutas naturales, leche o licores.
6. Productos artesanales Rosario 6. Si queréis llevaros un recuerdo del pueblo, uno de los mejores lugares es esta tienda de productos artesanales, tradicionales y ecológicos, donde podréis adquirir desde licores a magdalenas, pasando por turrones, aceites, cervezas e incluso cuadros, figuritas decorativas y otros souvenirs.
7. Horno de Ana. Otra de mis tradiciones, cada vez que voy a Rascafría, es pasar por esta escondida pastelería, donde puedes comprar bollos recién horneados. La última vez que la visité, en enero de 2020, estaba cerrada. Espero que el negocio siga. Sin embargo, en el pueblo hay otras panaderías y pastelerías con buen producto. Para terminar la tarde, puedes tomar algo en cualquiera de los bares del centro del pueblo, porque en casi todos te atenderán bien, como en Casa Briscas o en El Pilón.

lunes, 20 de enero de 2020

Las siete mejores películas sobre matrimonios

Con permiso de Dolor y Gloria, Historia de un Matrimonio es la película que más me ha conmovido en 2019. Por eso dedicaré esta entrada a repasar las siete películas sobre matrimonios que mayor huella me han dejado. Quedarán fuera otras como Dos en la carretera, Interiores, Te doy mis ojos, La habitación del Hijo o Revolutionary Road que también son muy buenas. Pero estas siete son las que dejaron en mis sentidos un recuerdo más profundo.

1. La Costilla de Adán (George Cukor) (1949). La sempiterna guerra de sexos es el eje sobre el que gira esta divertida y ágil comedia del maestro Cukor, en la que Katharine Hepburn y Spencer Tracy dan vida a un matrimonio que se enfrenta, como abogada defensora y fiscal, en un juicio a una mujer que disparó a su marido. Se trata de una refinada comedia, fruto de la época en que fue filmada, pues sus chistes se encuentran ahora un poco pasados de moda. Sin embargo, su discurso feminista todavía funciona y sigue siendo muy entretenida. Nota de 7,5.

2. Días de vino y rosas (Blake Edwards) (1962). El infierno del alcoholismo de un hombre y de cómo su mujer le sigue al abismo es el tema central de este intenso drama filmado en blanco y negro, con dos actorazos como Lee Remick y Jack Lemmon. Es un honesto intento de reflejar de una manera realista el mundo de las adicciones, en este caso, dentro del matrimonio. Puede que en momentos caiga en el melodrama, pero no me molesta en absoluto. No se parece mucho al resto de la filmografía de Edwards, aunque cuenta como casi siempre con la música de Mancini y filma San Francisco como muy pocos. Nota de 8.

3. ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Mike Nichols) (1966). Donde hay confianza da asco. En este drama teatral, adaptación de una obra del siempre rompedor Albee, el matrimonio ya se encuentra destruido. Ya se odian tanto que esposa y esposo se maltratan y humillan el uno al otro incluso frente a otras personas. En algunos pasajes de la película sentí vergüenza ajena del comportamiento de Taylor y Burton, que se encuentran en sus papeles como peces en el agua, recreándose de una manera absurda en discutir por su hijo delante de sus jóvenes invitados, a quienes incluirán en sus crueles juegos sexuales. Nota de 7,5.

4. Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap) (Ingmar Bergman) (1974). Referente para todas las posteriores películas sobre matrimonios, no se trata de una cinta para todos los públicos, porque he conocido gente a la que tanta conversación y tanto mirarse hacia dentro les aburría. A mí no. Yo, que me duermo en las películas de acción, acabo siempre con los ojos como platos tras las conversaciones de estos dos seres infelices, pero felices, solitarios, pero acompañados. Extraordinaria. Nota de 8.

5. Una mujer bajo la influencia (John Cassavetes) (1974). El hombre que inventó el cine independiente dirige a su manera verista una película sobre el matrimonio entre una mujer mentalmente inestable y un hombre que trata de mantener el equilibrio de la familia que quizá él ha pervertido con su actitud violenta. La depresión hay que tomársela en serio, aunque quizá aquí se pasan un poquito, consiguiendo incomodar al espectador. Gena Rowlands y Peter Falk tremendos, como siempre. Nota de 8.

6. Kramer contra Kramer (Robert Benton) (1979). Esta es la historia de una acomodada familia media y de su descomposición. Retrata el vínculo que establece un padre con su hijo de siete años cuando su mujer los abandona por la excesiva dedicación al trabajo de él, y de la lucha por la custodia del niño, llena de mezquindades. Streep y Hoffman dan cuerpo a una buena película, algo misógina para mi gusto, pero que consigue llevar al espectador hasta la lágrima, porque los personajes no son monolíticos, cometen errores y cambian de parecer. A pesar de tratar temas que siguen de actualidad, es una película algo olvidada hoy en día. Pero en su momento ganó el Óscar frente a Apocalypse Now, en un año en que Alien ni siquiera estuvo nominada. Nota de 7,5.

7. Historia de un matrimonio (Noah Baumbach) (2019). Salvo algún crítico que es más inteligente que el resto de la humanidad, todos hemos caído rendidos ante la manera precisa y cruel en la que se relata aquí la fractura de una pareja y su viaje hacia el divorcio. Sin duda bebe de Secretos de un matrimonio y de Kramer contra Kramer, pero han pasado cuarenta años, así que hay que contar las cosas de otra manera, más transparente, más sincera, más igualitaria, más divertida. Además, el guion ha quedado muy redondo, cerrando el círculo en una secuencia final que te regala un gustito agridulce para una buena temporada. Nota de 8.